NURY CARLINA HERNÁNDEZ DUARTE


TUTORIA 1
PREGUNTAS GENERADORAS
HISTORIA DE LA PEDAGOGÍA DE LA LITERATURA
TUTOR: ALFREDO CORAL

1-¿Cómo se debe concebir la literatura?
La literatura se debe concebir  como  una idea generalizada en  la de que la realidad, en nuestro caso la realidad colombiana o latinoamericana supera la imaginación, la trascendencia de la literatura en el alma y la vida de los hombres surge siempre del choque entre la épica, es decir, la historia, la realidad, y la utopía o la imaginación, entre el ser y el deber ser que la filosofía ha develado,
Consideramos que una literatura es profundamente crítica cuando toca el terreno del deber ser porque nos está hablando de su inconformidad con el mundo actual o presente. La literatura, como arte de ficción, puede acercarse, a veces mucho más que el discurso histórico, no a la realidad, pero sí a la verdad, mayoritaria aunque siempre parcial, de los que no han tenido voz y que en últimas son los que han producido los grandes cambios del mundo
 García Márquez, en el cuento "Los funerales de la Mamá Grande", critica el discurso histórico oficial, la Historia contada por las clases dominantes: es así cómo en nuestra opinión esta concebida la literatura, observando su concepción desde el principio,  y haciendo un paralelo con la idea de Márquez, donde resalta los pormenores de esta conmoción nacional, antes de que tengan tiempo de llegar los historiadores".(1)
Para concluir La idea de concebir la literatura como manifestación humana que se justifica en razón de la magia, lo insólito, lo absurdo, términos que se tocan con el concepto de utopía, no significa solamente la construcción ficcional de un país ético como en Moro, Huxley o Swift. Tampoco habría que parcializar el término en su viejo sentido socio-político. La utopía en literatura tiene que ver con la construcción de mundos o personajes o espacios que partiendo de la realidad le abran al lector, a través de la magia y la palanca de lo insólito, ciertas claraboyas por donde pueda percibirse la complejidad del mundo.
2- Al definir la literatura cómo arte poético ¿Qué elementos se integran?
Los elementos que  se integran en la literatura vista como un arte poético, tienen carácter teológico y alegórico. Debido a que incide la  alegoría  que puede entenderse, en este sentido, como una temática artística o una figura literaria utilizada para simbolizar una idea abstracta a partir de recursos que permitan representarla, ya sea apelando a individuos, animales u objetos, la que fue vista por el escritor Gonzalo de Berceo,( . 1197 - antes de 1264),en su obra “Milagros de Nuestra Señora”, como una representación a si mismo en una naturaleza idealizada, descanso del hombre, que simboliza las virtudes y perfecciones de la Virgen.(2)
En lo teológico de la literatura se entiende como en elemento, o término  que fue contrastado por Platón en su obra “La República”. El filósofo griego lo utilizó para nombrar al entendimiento de lo divino a partir del uso del raciocinio.Tambien procede de la gran Reforma del siglo XVI cuyo objetivo era volver a los orígenes. Proclama la importancia de respetar la autoridad soberana de Dios que se encuentra citada en los libros de la tradición Hebreo-cristiana. (3)
3- En qué procesos y que principios debe fijarse la  historia de la pedagogía de la literatura para responder a las diferentes inquietudes presentadas por Estanislao Zuleta?
En los principios y procesos que debe fijarse la  historia de la pedagogía de la literatura, según Estanislao Zuleta quien  dedicó su vida a la lectura, a la reflexión y a una apasionada labor pedagógica, es sobre  una necesidad de acción y una invitación a la acción, los elementos que están presentes allí van desde .... Conocimiento sólido y el pleno desarrollo de los principios de autoformación los ... procesos y momentos por los cuales ha pasado la pedagogía de la literatura, en la historia.


1-Carmen Bobes y otros (1993), Historia de la Teoría literaria, 2 vols. I: La Antigüedad Grecolatina, Madrid, Gredos.
2-http://es.DiccionarioRealAcademiaDelalengua.org/wiki/Gonzalo_de_Berceo
3-http://definicion.de/teologia/#ixzz2dMcTUKvZ



TRABAJO INDIVIDUAL OBRA EMBLEMATICA


El principito


Título original: Le petit prince, 1943
Traducción: Bonifacio del Carril
ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY
El principito
Dedicado a los niños de forma explícita por el autor, este es un libro emblemático como símbolo de la infancia y un relato de enorme singularidad que para unos raya en la cursilería y para los más representa una cima de la prosa poética. El valor de la amistad, la alegría de la ternura, la sincera ingenuidad infantil y la responsabilidad como motor de la conducta moral encuentran su plasmación definitiva en el mundo descubierto por El principito, añorado planeta del que todos los hombres han sido exiliados y al que solo mediante la fabulación cabe regresar.
Estructurado en breves capítulos que permiten ser trasladados separadamente a las clases y a los manuales escolares, se ha instalado en un lugar preferente de la literatura infantil, en un relato universal que muchos niños y jóvenes han leído o escuchado, entronizado en la nostalgia de las lecturas infantiles de los adultos de sucesivas generaciones.
El principito representa en fin la búsqueda del camino de vuelta a la inocencia, un viaje al paraíso perdido de la infancia y la felicidad.

FRAGMENTO:

Este es, para mí, el más bello y más triste paisaje del mundo. [...] Aquí fue donde el principito apareció en la Tierra y luego desapareció.

Mirad atentamente este paisaje a fin de estar seguros de que habréis de reconocerlo, si viajáis un día por el África, en el desierto. Y si llegáis a pasar por allí, os suplico: no os apresuréis; esperad un momento, exactamente debajo de la estrella. Si entonces un niño llega hacia vosotros, si ríe, si tiene cabellos de oro, si no responde cuando se le interroga, adivinaréis quién es. ¡Sed amables entonces! No me dejéis tan triste. Escribidme en seguida, decidme que el principito ha vuelto....
EL AUTOR Y SU OBRA
Antoine de Saint-Exupéry (1900-1949) nace en Lyon (Francia). Dos vocaciones guiaron su vida: la aviación y la literatura. A los doce años, recibió su bautismo de aire y a los catorce gana un premio escolar de narrativa. Alternó la pasión por la aventura con la defensa de la libertad y la reflexión sobre el significado de la existencia. En 1939 ingresó en la aviación francesa, llevando a cabo peligrosas misiones que le valieron tantas condecoraciones como heridas de guerra.



TUTORÍA 2


TRABAJO INDIVIDUAL
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Contexto Histórico
La vida es sueño se estrenó en 1635. Al año siguiente fue publicada en la Primera parte de las comedias de don Pedro Calderón de la Barca.
Origen
La concepción de la vida como un sueño es muy antigua, existiendo referencias en el pensamiento hindú, la mística persa, la moral budista, la tradición judeo-cristiana y la filosofía griega.
Según Platón, el hombre vive en un mundo de sueños, de tinieblas, cautivo en una cueva de la que sólo podrá liberarse tendiendo hacia el Bien; únicamente entonces el hombre desistirá de la materia y llegará a la luz.
El influjo de esta concepción platónica en la obra es evidente: Segismundo vive en un principio dentro de una cárcel, de una caverna, donde permanece en la más completa oscuridad por el desconocimiento de sí mismo; sólo cuando es capaz de saber quién es, consigue el triunfo, la luz.
Autor
Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 17 de enero de 1600 - ibídem, 25 de mayo de 1681) fue un escritor barroco español del Siglo de Oro, fundamentalmente conocido por su teatro.
Pedro Calderón de la Barca y Barreda González de Henao Ruiz de Blasco y Riaño nació en Madrid, el 17 de enero de 1600. Su padre, Diego Calderón, era secretario del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda y se casó con Ana María de Henao, perteneciente a una familia noble. Pedro fue el tercero de los cinco hijos que el matrimonio alcanzó a tener y era, pues, de origen montañés e hidalgo (Viveda, Cantabria).
Características
Fue escrita durante el siglo de oro Español, comprendido entre los siglos XVII y XVIII. Exactamente se escribió entre los años 1632 y 1635.
En esta etapa donde fue escrita, se la conoce como barroco, y surge por oposición a lo sucedido en el renacimiento, es decir, es un retorcimiento que abarca todos los ámbitos de la vida.
En la política hay un decaimiento de España, ya que algunas colonias comienzan a independizarse. Económicamente surge el mercantilismo, hay una decadencia notable en los valores.
En cuanto a la religión aparece Lutero con la contrarreforma, San Ignacio de Oyola, fundador de la orden Jesuita.
Científicamente pisa fuerte la teoría de Galileo Gailey la cual dice que ni Dios ni el Hombre son el centro del universo, sino que lo es el Sol. Eso lleva a que se oponga a la contrarreforma, y la Iglesia no aceptaba su teoría, por lo cual lo obliga a la inquisición, es decir a que se retracte de su teoría.
En este ámbito surge también la primera revolución industrial, de la cual, además de todos los avances surgen dos corrientes de pensamientos muy importantes, el positivismo, y el utilitarismo.
En el aspecto literario aparece Lope de Vega, quien cambia lo que Aristóteles había dicho en sus tiempos con respecto al teatro, es decir cambia la unidad de tiempo, lugar y acción por lo que vemos en esta obra, la cual irrumpe con toda esa teoría.
En el lenguaje de estas obras podemos encontrar antítesis que quiere decir oposición, e hipérbatos, lo que significa la deformación de la estructura de la oración.
Es por todo esto que el hombre se encuentra desequilibrado, está confundido, es decir, no sabe si atenerse a lo terreno o ultraterreno, también se lo encuentra así como consecuencia de odiar lo materia y lo efímero, hay una obsesión ante la vejez y la muerte.
ESTRUCTURA DE LA OBRA:
Esta novela es un drama filosófico, la vida es un sueño, en esta vida todo es verdad y todo es mentira.
En esta obra se cuentan dos historias paralelas, las cuales se van relacionando entre si, por un lado tenemos la historia de Segismundo, quien busca entender el rumbo de su vida, y por otro lado tenemos a Rosaura quien esta en busca del honor que perdió.
Como toda obra se encuentra dividida en escenas, estas son 41 y se cuentan en 3 jornadas, lo cual es completamente inusual, ya que siempre se acostumbraba a contar en un solo día, pero en esta se cuenta en 3 días, a esto se lo denomina desequilibrio.
Género:
La obra tiene un tono dramático pero no llega a ser tragedia, perteneciendo al género teatral propio del Barroco, la tragicomedia. En ella se mezcla lo trágico con lo cómico para obtener un público amplio, tanto popular como noble. A la muerte de Lope de Vega, Calderón continúa con la evolución del teatro que había dejado planteado; así en La Vida es Sueño pueden verse algunas de las características de esta nueva forma de comedia instituida por Lope de Vega.
http://www.puntodelectura.com/es/libro/la-vida-es-sueno-2/comentarios/

TUTORIA 3

LOS GÉNEROS NARRATIVOS

LA ORATORIA

Por oratoria se entiende, en primer lugar, el arte de hablar con elocuencia. En segundo lugar, es también un género literario formado por el discurso, la disertación, el sermón, el panegírico, etc. En este segundo sentido, más amplio, se aplica en todos los procesos comunicativos hablados, tales como conferencias, charlas, exposiciones o narraciones. En todos los procesos orales se aplica la oratoria y su finalidad, por lo general, es persuadir. Esta finalidad de lograr la persuasión del destinatario es la que diferencia la oratoria de otros procesos comunicativos orales. Del mismo modo que la finalidad de la didáctica es enseñar y la de la poética deleitar, lo que pretende la oratoria es persuadir. La persuasión consiste en que con las razones que uno expresa oralmente, se induce, mueve u obliga a otro a creer o hacer una cosa. 

según la cantidad de oradores, se clasifica en:
ORATORIA INDIVIDUAL
Porque hace uso de la palabra, sin la participación de otra u otras personas, se dice que esta utilizando la oratoria individual. Ésta es quizá una de las formas elocutivas de más arraigo en el ámbito social pues es de uso obligatorio en todas las medidas y esferas donde el hombre desenvuelve su vida física, afectiva y laboral.
ORATORIA GRUPAL
Se caracteriza por la presencia de dos o mas personas en el estrado hablando.




TUTORIA 4
ESCUELAS Y GÉNEROS NARRATIVOS COLOMBIANOS. TEORÍA DE LA NARRATIVA Y POÉTICA

1.    ¿Cuál es el propósito de la historia literaria?

La enseñanza de la literatura fue hasta fines del siglo XIX, tanto en Europa como en América, una disciplina relacionada, fundamentalmente, con el estudio de la lengua a través de sus máximas expresiones. Concebidas como un modelo del buen uso, las obras literarias, llamadas justamente belles lettres, son un paradigma de cómo se debía actuar desde la escritura sobre la lengua. De ahí que existiera una asignatura cuyo nombre, “Literatura preceptiva”, supone el dictado de preceptos, mandatos lingüísticos, y dictamina cuál es el modo correcto de tratar la materia verbal con la que se construye. Por esta razón, la retórica dominó desde un principio en la didáctica de la literatura. Esta tejne de la persuasión verbal, constituida por estructuras fijas del discurso y por figuras, siguió ocupando un lugar central de la enseñanza literaria, mientras que en la literatura hacía ya casi medio siglo que se la había abandonado como paradigma estético. Por ello, el desplazamiento de la retórica a la historia de la literatura constituye un hecho fundamental a la hora de considerar cuáles son los objetos que fundan esta disciplina en la Argentina.
De esta manera, la utilización de la historia de la literatura en las clases de literatura implica un avance en la conformación de una disciplina didáctica sobre la literatura, que tiene como objetivo pensarla como una ciencia. A su vez, está claro que el abandono de la retórica en beneficio de la historia significa la necesidad de encontrar “recursos didácticos” que permitan desarrollar la materia de una forma mucho más comprensible para el alumno. Así, fue un instrumento fundamental a la hora de buscar una matriz disciplinaria para esta didáctica especial, ya que permitió salir del “buen gusto” preceptivo y encontrar objetos didácticos y métodos más objetivos para enseñar.
Pero no es la historia de la literatura el único género didáctico que ayuda a entramar la enseñanza de la literatura. Los manuales, libros de texto y antologías son géneros que surgen junto con la organización de la materia. Es más, el reformador Calixto Oyuela tiene publicada una serie de antologías ya en el año 1885.
Estos materiales didácticos tuvieron en sus inicios la finalidad de nacionalizar la enseñanza, de lograr acuerdos prácticos respecto de lo que se llevaría adelante dentro de las aulas de todo el país, de seleccionar y compilar materiales de difícil acceso bibliográfico. Esto aseguraba un control sobre qué se estudiaba y qué no se estudiaba en la escuela.
Hoy, a más de un siglo de estas publicaciones, podemos decir que en la mayoría de los casos ya han cumplido un ciclo como legitimadores de la enseñanza de la literatura. A su vez, en términos de la reforma educativa de esta última década, las editoriales han concretado mucho más rápidamente que los espacios de capacitación los nuevos contenidos y, paradojalmente, en algunos casos se han constituido en la alternativa para su actualización. Esta actualización, sin embargo, no implica el abandono de antiguos saberes: el manual o el libro de texto poseen en general una lógica de la acumulación; no abandonan teorías ya envejecidas sino que las sostienen y agregan las más recientes.
SÍNTESIS DE MODELOS HISTORIOGRÁFICOS:
COMPRENSIVOS, TRANSVERSALES, CUENTO COLOMBIANO, NARRATIVA RECIENTE.
MODELOS COMPRENSIVOS

PARADIGMA TRADICIONAL
MODELOS TRADICIONAL















ANTONIO CURCIO ALTAMAR

El libro de Antonio Curcio Altamar: Evolución de la novela en Colombia (Bogotá: Instituto colombiano de cultura, 1955), propone básicamente una revisión de la novelística colombiana en dos momentos, reflejados en las correspondientes partes del trabajo: la época colonial (primera parte) y el siglo XIX (segunda parte). El autor maneja implícitamente tres premisas que permiten apreciar la base ideológica del estudio: lo mejor de la literatura colombiana se da en su época colonial, la novela es un género menor y la novela contemporánea no existe como categoría.

En la primera parte, Curcio Altamar plantea la pregunta sobre la cuestión de la ausencia de novela en el Nuevo Reino de Granada.

En la segunda parte, asumiendo categorías europeas tradicionales, ofrece un panorama de la novelística colombiana del siglo XIX: la novela histórico-romántica, dentro de la cual destaca la novela del indio; la novela post-romántica, de la cual deriva una categoría para incluir de manera relevante María: la novela poemática; la novela costumbrista, la novela realista y la novela modernista.

Las dos últimas categorías del libro corresponden a novelas del siglo XX: la novela terrígena, establecida por Curcio Altamar para incluir de manera destacada La vorágine, y la novela contemporánea, en la que reseña novelas posteriores a La Vorágine, hasta el año 1953.


LITERATURA Y REALIDAD:


















BODGAN PIOTROWSKY
Piotrowsky en su libro: La realidad nacional en su narrativa contemporánea, propone básicamente una manera de estructurar las relaciones entre realidad y mundo de la obra literaria, y de percibir así su valor literario. El autor parte de la afirmación de que ya no es válido el uso del término: literatura hispanoamericana y prefiere por eso hablar de literaturas nacionales hispanoamericanas, en la medida en que cada país tiene un proceso propio de constitución de su literatura, pese a una matriz común; proceso que conduce a que cada literatura contenga su matiz individual. Según Piotrowsky, hay literatura nacional cuando se encuentran correlaciones entre la realidad histórica y la realidad novelesca. La tarea de la historia literaria es la de desentrañar las relaciones entre la ficción y la realidad, esto es, las relaciones entre realidad representada y realidad histórica o, lo que es lo mismo, la relación entre el objeto literario y la realidad representada, mediante un acercamiento a la composición del mundo creado, al sistema de motivaciones del autor y otras a funciones de reciprocidad que resulten pertinentes.

En el plano de la evolución de esas manifestaciones, Piotrowsky propone estar atento a la manera como la literatura va dando cuenta de la modificación del plan de las ideologías que también podríamos llamar nacionales. En el caso de Colombia, esto se manifiesta en la medida en que su literatura se desprende de las categorías comunes al movimiento literario universal en general e hispanoamericano en particular y más allá de la secuencia: costumbrismo - modernismo - criollismo, crea su propia estructura genérica. Algo que evidentemente, según el autor, se empieza a dar en Colombia a partir de los años 20, cuando se da entrada a la modernidad, esto es, a la industrialización y al urbanismo, lo que trae como consecuencia una preocupación social de los autores. Esta preocupación social va evolucionando y configurando una estructura de los géneros literarios bien particular.

Así en Colombia se podrían destacar tres momentos que permiten visualizar el proceso de formación de una literatura nacional:
Un primer momento  la novela costumbrista - criollista, en el que se aún se presta atención a lo regional, pero se indaga por la raíces sincréticas culturales del país. La obra representativa de este momento es la Marquesa de Yolombó (1926) de Tomás Carrasquilla, novela que, bajo el influjo ideológico de la república conservadora, relata las últimas décadas de la Colonia. La obra de Carrasquilla propende por la necesidad de mantener la tradición española y aunque resulte conservadora ideológicamente es también una expresión de conciencia social muy clara.


IDEOLOGÍA Y REGIONES:











RAYMOND WILLIAMS



El libro de Williams: Novela y Poder en Colombia, (Bogotá: Tercer Mundo, 1991) presenta una visión panorámica de la novela colombiana, asumiendo como ejes conceptuales la ideología y la historia, en un periodo que va desde 1844 hasta 1987. El autor basa su modelo a partir de tres premisas.

El autor basa su modelo a partir de tres premisas. La primera: el territorio de Colombia ha estado compuesto a lo largo de la historia por regiones geográficas semiautónomas, destacándose cuatro: el altiplano cundiboyancese, la costa atlántica, Antioquia y Cauca. La segunda: la mayoría de las novelas ha sido vehículo de diálogo ideológico; esto significa, siguiendo a Eagleton, que existe un vínculo virtualmente detectable entre lo que dice la novela y las relaciones de poder del contexto en que ha sido escrita. Tercera: la cultura colombiana en general y las culturas regionales del pasado han sido afectadas por lo que Walter Ong ha llamado "las noéticas de la cultura oral y la cultura escrita".
El libro se divide en tres partes:

1)Colombia en su novela:
     Capítulos:
a) Colombia, su historia y sus regiones
b) La ideología y la novela en los siglos XIX y XX en Colombia (enlace a la versión digital de la introducción de la primera parte).

2) La novela en su región.
    Capítulos:
a) la tradición del altiplano cundiboyancese
b) La tradición costeña
c) La tradición de Antioquia la grande
d) La tradición del Gran Cauca.


UNA MIRADA TOTALIZANTE
ALVARO PINEDA BOTERO














LA FÁBULA Y EL DESASTRE
La imaginación creativa de los novelistas colombianos ha oscilado entre la fábula y el desastre, entre la utopía y el fracaso, entre la visión idílica y la violencia descarnada. Quizá no exista otro registro más completo y variado para comprender las vivencias de las gentes, sus ilusiones y pesares, sus cambios de sensibilidad a través de las épocas, que el corpus inmenso de la novela. Este corpus, que fácilmente alcanza a las cinco mil obras, no está, sin embargo, al alcance del público general. Reposa bajo el polvo en los anaqueles de antiguas bibliotecas y su lectura queda restringida, salvo excepciones notables, a los especialistas.
¿Cómo hacerlo accesible?, ¿difundirlo?, ¿ponerlo a disposición de los lectores?, ¿analizarlo en toda su dimensión?
Habría, tal vez, que escribir una historia total de lo que se ha denominado la novelística nacional. Hoy existen los recursos económicos y la tecnología para hacerlo. Esta empresa, sin embargo, es imposible. Los cambios culturales recientes y los desarrollos del pensamiento crítico hacen impensable un proyecto de esta naturaleza. Los conflictos de la interpretación, la variedad de subculturas, etnias, dialectos, hacen que conceptos como el de «literatura nacional» y, por extensión, el de «novela colombianas, no tengan un fundamento distinto al de la simple acumulación de obras dentro de un determinado territorio.
El pensamiento occidental de las últimas décadas se ha alejado de las construcciones totalizantes de verdad, es decir, de los llamados discursos trascendentales, para acercarse a lo individual y fragmentario, a lo circunstancial.
Hoy se habla más de diferencia que de igualdad. Priva el multiculturalismo que propicia, no una verdad general, sino múltiples verdades particulares, de acuerdo con los valores de cada individuo o comunidad.
En el pasado, para la organización sistemática de un corpus de obras literarias se buscaban esquemas inspirados en la visión organicista del mundo. Tal es el caso de la clasificación de obras por generaciones, de acuerdo con las fechas de nacimiento de los respectivos autores, o el uso de conceptos con aspiración de universalidad, como costumbrismo, romanticismo, naturalismo, modernismo o realismo mágico, surgidos de una concepción evolutiva y orgánica de la cultura. Hoy se habla, más bien, de los «cánones sueltos»; mapas transitorios de navegación que sirven para resaltar características particulares y que pueden ser elaborados libremente por los lectores o los críticos, no impuestos por un centro de poder.Cualquier obra puede servir como ejemplo en estudios diversos y ofrecer respuestas a preguntas lanzadas desde varias perspectivas. Al multiplicar los puntos de vista sobre cada obra, ésta gana en significación y expresividad, pero, al mismo tiempo, la pluralidad de perspectivas convierte el panorama general en un caos impenetrable y la labor crítica e historiográfica en una empresa infinita o inasible.
Tal es el dilema del crítico en el mundo de hoy: empobrece las obras si utiliza esquemas rígidos; pero corre el riesgo de perderse en el laberinto del caos si le da cabida a todas las interpretaciones.
En el ámbito de la modernidad priva el canon sobre la obra, entendiendo el canon como una gran estructura racional jerarquizada, generalmente impuesta por un centro de poder, en la que todas las categorías funcionan bajo una lógica rigurosa. Dentro de esta estructura, cada obra ocupa una posición rígida e inmodificable. El objeto es probar una «verdad» a la cual se le otorgan pretensiones científicas, de objetividad. Además, el canon moderno lleva implícitos los valores morales que se quieren imponer en la sociedad, y las obras que se seleccionan no tienen otra razón que la de respaldar y ejemplificar el canon.


DEL MITO A LA POSMODERNIDA

Alvaro Pineda en su libro: Del mito a la posmodernidad. La novela colombiana de finales del siglo XX (Bogotá, Tercer Mundo, 1990), ofrece una estrategia muy eficaz de acercamiento a la reciente producción novelística colombiana. Se parte del hecho de que el panorama de la novela colombiana reciente puede resultar confuso y heterogéneo. Se asume la falta de herramientas críticas para afrontar esa heterogeneidad, así como la necesidad de atender nuevos órdenes y nuevas realidades, específicamente la manera suigeneris como se ha dado entrada a la modernidad en Colombia. Igualmente se asume el hecho de una fuerte tendencia de reacción al legado macondiano.
Pineda Botero hace una especie de corte sincrónico de nuestra narrativa y se percata de que en esa producción subsisten y cohabitan muy distintas formas de novelar: desde la recreación mitológica de los orígenes, hasta la novela urbana y posmoderna, pasando por la identidad regional, aún presente. La novela colombiana reciente contiene prácticamente toda la diacronía de la novela: reúne la gama que va del mito y la epopeya hasta las más atrevidas formas posmodernas. Frente a esta percepción, el autor acude a ocho categorías para poder ofrecer un corpus ordenado que guíe al lector y al estudioso de esta producción. La siguiente es la lista de esas categorías: su presentación está dispuesta en forma digital, siguiendo la secuencia de los capítulos del libro.

  1. Introducción.
  2. Mito y modernidad
  3. Tradición y deslinde
  4. De la arcadia a la neurosis
  5. Utopía
  6. La solemnidad burlada
  7. La estructura abismal
  8. El mito de la página en blanco

Las dos primeras categorías corresponden a literaturas "regionales", tensadas por su propia tradición y el ingreso a la modernidad. En la primera están incluidas las novelas de la Costa Atlántica y en la segunda, las novelas antioqueñas. El capítulo titulado "de la arcadia a la neurosis" es un intento por caracterizar la novela urbana, según el proceso de urbanización vivido en Colombia, tras la llamada violencia política y que pasa por varios momentos que son aprovechados por Pineda para caracterizar varias sub-categorías de este tipo de novela: el éxodo, el desarraigo, la ciudad asumida, los antiguos moradores, la estética de la fealdad y el exilio. Los tres capítulos subsiguientes asumen categorías menos tradicionales, relacionadas con ejercicios modernos de narrativa, tales como la utopía (y la antiutopía), la parodia y la puesta en abismo. El capítulo 7, se destina a reseñar novelas que asumen la relación: historia-literatura, y que constituyen un corpus bien significativo. El último capítulo, incluye las novelas que, de alguna manera, no responden a las otras categorías. Un ejemplo interesante de esta situación es la producción de Rafael Humberto Moreno Durán, que otros autores han calificado de posmoderna.


EN BÚSQUEDA DE UN NUEVO CANON:










LUZ MARY GIRALDO







El libro de Luz Mary Giraldo: Narrativa colombiana: búsqueda de un nuevo es un magnífico ejercicio de lectura, análisis y ordenamiento de la novelística colombiana más reciente.
En el primer capítulo de su libro, la autora parte de la idea de que los paradigmas más notables de nuestra novelística son Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis. Ambos escritores habrían sido capaces de congregar y potenciar lo mejor de nuestra novelística, de tal modo que sería legítimo afirmar que la historia de nuestra novela podría comprenderse afirmando que una cosa es antes y otra después de la aparición de estos autores en el ámbito nacional e internacional.
Por eso, la narrativa reciente es definida por Luz Mary Giraldo como un intento de "parricidio", un intento no cumplido, pero en todo caso dinamizador de las propuestas de nuestra novela reciente, la cual es vista por la autora bajo la perspectiva de ciertos factores y modalidades narrativas. Giraldo explica e ilustra tres factores que habría activado esa novelística: la conciencia histórica, la conciencia urbana y la conciencia del lenguaje.
En el segundo capítulo del libro, la autora nos recuerda cuanta diversidad, cuanta heterogeneidad, cuanta proliferación se ha dado en los últimos veinte años en nuestra novelística. Una especie de sacudimiento del escritor del estigma de "tierra de poetas". Una avalancha de narradores, motivados quizás por el éxito de Gabo, pero a la vez dispuestos a superar o alternar con nuevas propuestas, la, obra de nuestro Nobel.
Pero es en el capítulo sexto, donde Luz Mary nos ofrece un panorama concreto y fresco de la literatura colombiana. En él recapitula varias de las ideas que ha expuesto atrás y ofrece un primer acercamiento a la narrativa colombiana, a la que caracteriza como un ejercicio que se afirma y que busca constantemente superarse a sí mismo.




MODELOS TRANSVERSALES


NOVELA
SOBRE LA
VIOLENCIA

















EDUARDO   CABALLERO
CALDERÓN



Con la inevitable -aunque ambigua y desigual- exposición de los efectos de la violencia partidista que vivió Colombia durante las décadas del 50 y 60 (el hecho socio-político e histórico más impactante que ha vivido el país en este siglo), surgió en la literatura colombiana una tradición de escritura que se inicia como puro testimonio y logra con el tiempo afianzarse como una opción estética en la que la fuerza de lo temático va dando paso a la elaboración de obras de gran alcance y valor artísticos.
Quizás, como se verá en el caso de García Márquez, la evolución misma de la novela sobre la violencia se explique por la conjunción de dos factores: de un lado la imposibilidad (dado el choque tan fuerte que significó este periodo de violencia) de sustraerse a los vientos de la historia y de la realidad social Y de otro, el grado de preparación con que contaban los escritores colombianos para asumir ese reto. se lograron obras de mayor alcance (hasta el caso extraordinario de Cien años de soledad que puede verse, desde esta óptica, como el culmen de dicha evolución). Un tercer factor suele estar implicado: la distancia temporal con los hechos.
Pero, a medida que el tiempo pasa y escritores de más talla se lanzan a la escritura sobre la violencia, comienzan a publicarse obras que ya no tematizan tan directamente los hechos de la violencia, sino que la asumen como un fenómeno complejo y diverso. Aparecen novelas en las que la estructura y el tratamiento del personaje, así como el uso de procedimientos narrativos más especializados, se hacen frecuentes y empiezan a dar talla a las producciones narrativas. Son los casos de El Cristo de espaldas (1952) y Siervo sin tierra (1954) de Eduardo Caballero Calderón, entre otras. A medida que el tiempo avanza, la violencia cambia de modalidad y de espacios. A la violencia partidista sigue la violencia guerrillera de los sesenta y setenta y luego la del narcotráfico de los años ochenta y noventa. A estas violencias también se les trata en la novelística colombiana. Para citar apenas dos ejemplos: las obras de Arturo Alape que se centran en la violencia guerrillera Y La Virgen de los sicarios (1994) de Fernando Mejía.


CIUDADES
ESCRITAS








LUZ MARY GIRALDO





La estructura tripartita del libro con su tejido de épocas, textos y categorías analíticas conforma un nuevo fresco de la narrativa colombiana del siglo XX, en el cual se representan ideologías, conflictos, mentalidades, procesos de urbanización, dinámicas históricas, en fin, construcciones espaciales que evidencian aristas no conocidas de la realidad y de la cultura.
En efecto, la primera parte, "La ciudad arcadia", evidencia los significados de un modelo funcional "letrado" o "hidalgo", cuya ideología pretende prolongar en América la estructura monolítica de la metrópoli española; este prototipo origina distintas versiones literarias, desde la arcadia usurpada ("Cien años de soledad" de García Márquez) hasta la ciudad perdida del mundo prehispánico en medio de la dominación ("El Gran Jaguar" de Bernardo Valderrama Andrade). A su vez, la arcadia "es también el idilio con culturas ajenas, aprendidas, impuestas o deseadas" (20), representación que obedece a diversos móviles en los inicios de la modernidad colombiana, tal es el caso de la "Sala" como emblema del mundo cosmopolita y de la urbe culta más allá del provincialismo bogotano ("De sobremesa" de José Asunción Silva). Desde esta perspectiva es posible vincular narradores y novelas de fines del siglo XX ("Prytaneum" y "Una lección de abismo" de Ricardo Cano Gaviria, "El Bulevar de los héroes" y "El Viaje Triunfal" de Eduardo García Aguilar).
En la segunda parte "Ciudades históricas - De regreso al pasado", Luz Mary Giraldo, además de valorar la incursión que Bernardo Valderrama Andrade hace de ciudades congeladas en tiempos míticos amenazados por acontecimientos próximos a irrumpir ("Tairanoca" y " La ciudad perdida". Buriticá 200"), se aproxima a un corpus narrativo que recrea épocas determinadas de la historia en relación con el desarrollo de nuestras ciudades coloniales y decimonónicas. 
La tercera parte, "Ciudades contemporáneas. El presente, el pasado, el futuro", es quizá el tejido crítico más complejo del libro, y a la vez el más lúcido, tanto por la confluencia cruzada de categorías analíticas, como por el amplio corpus de textos referenciados o estudiados. En esta ocasión, la autora se ubica en una perspectiva cercana a una ontología y a una fenomenología de la ciudad para percibir su emergencia catastrófica en los tiempos contemporáneos. Para ello se vale de dos figuras fundamentales en la representación de los nuevos espacios urbanos: el "sonámbulo" y "el extranjero" moviéndose en un escenario problematizado, "el tráfico", todo lo cual evidencia que en la narrativa colombiana del siglo XX se representan de manera superpuesta ciudades fragmentarias o dispersas, confluyen diversidad de memorias culturales y se confrontan experiencias de todo tipo. Surgen así sociedades anómalas, en muchos casos masificados, escindidos o inestables. Se explica entonces que los imaginarios narrativos recreen o funden ciudades correspondientes a tiempos reales o ficticios, con referencia a pasados inmediatos o mediatos, a presentes que a su vez se transforman en pretérito y a futuros generados desde las incertidumbres del hoy. Las representaciones narrativas se multiplican y desplazan:

• Papel de los inmigrantes en la conformación de la ciudad colombiana; unos pretenden ascender socialmente enfrentando toda clase de obstáculos.

• El transeúnte urbano es otra manera de reconocer la piel cambiante de la ciudad en sus versiones de viajero, visitante, descubridor o habitante conflictivo.

• La experiencia de la música y la vivencia de la noche son dispositivos privilegiados en la representación de la ciudad contemporánea en relación con marginalidades, resistencias o transgresiones en medio de la aguda crisis axiológica y de sentido.

• El libro se cierra estableciendo una tipología de la ciudad colombiana narrativizada a través de estructuras paródicas o de risa, que en todos los casos logran desnudar las verdades del poder, cuestionar la solemnidad de la cultura o resquebrajar una herencia simbólica inadecuada y anacrónica.


POSTMODENIDAD
LITERARIA










JAIME ALEJANDRO
RODRÍGUEZ


La literatura posmoderna considera la escritura como el modelo del mundo y sigue los parámetros de una estética de fuerzas, según la cual la producción de la obra está en manos del lector. En consecuencia, lejos de la recepción pasiva, se le exigen nuevas competencias para que esté en capacidad de asumir lo fragmentario y lo inestable. Esta potenciación de la obra requiere otro tipo de recepción, lo cual puede producir paradójicamente la indiferencia del lector, el esquematismo de las obras y la superficialidad.

La literatura posmoderna también se identifica por su carácter anti discursivo, que se manifiesta en dos direcciones: la ostentación y el ornamento. La primera está relacionada con la meta ficción como proceso de auto ciencia, que denuncia el carácter ficticio de la obra. La segunda es, ante todo, un impulso hacia la intertextualidad que, favorecido por una actitud relativista, convierte la creación en un acto de bricolaje: el autor es básicamente un compilador de materiales fragmentarios. Ante este debilitamiento de las categorías de originalidad, presencia y significación nace una nueva superficialidad.

En la novela posmoderna, este carácter anti discursivo busca superar el agotamiento de las fórmulas modernas, siguiendo tres caminos: las llamadas no escuchadas planteadas por M. Kundera en El arte de la novela: el juego, el sueño, la síntesis intelectual y el tiempo; el origen anti discursivo del género analizado por J. Kristeva en El texto de la novela y las transformaciones de la línea narrativa señaladas por Walter Ong.

EXÁMEN DE LA METAFICCIÓN EN ALGUNAS NOVELAS COLOMBIANAS RECIENTES

En este ensayo, el autor analiza la presencia de rasgos metaficcionales como la tematización del proceso de escritura, el planteamiento de líneas de equivalencia entre el lenguaje y la realidad, la exigencia de competencias narrativas no habituales y algunas expresiones de autoconciencia, en once novelas colombianas publicadas entre 1983 y 1991: Mujeres amadas (Marco Tulio .Aguilera Garramuño), La ceniza del libertador (Fernando Cruz Kronfly), Las puertas del infierno (José .Luis Díaz Granados), El visitante (Elías Flórez Broom), La muerte de Alec (Darío Jaramillo Agudelo), Trasplante a Nueva York (Álvaro Pineda Botero), La otra selva (Boris Salazar), Reptil en el tiempo (María Helena .Uribe), El álbum secreto del Sagrado Corazón (Rodrigo .Parra Sandoval, ) La ciudad interior (Fredy Téllez) y Trapos al sol (Julio .Olaciregui).


MUNDO COMO ESCRITURA EN DE SOBREMESA
Tras aceptar que la lectura de De sobremesa conduce al lector hacia la irrealidad, J.A. Rodríguez sugiere una lectura posmoderna de esta novela a partir de la estrategia de desrealización planteada por Silva.

La noción de desrealización, o desplazamiento de lo real, se configura en torno a la polémica acerca del sentido del arte en la sociedad tecnificada. La posición de la estética moderna al respecto encuentra en la obra de Baudelaire su primera manifestación, pues en ella se propone la presencia de un yo abstracto que pueda distanciarse de lo real, la elaboración de un universo formal que pueda anteponerse al caos empírico, así como el cuestionamiento del lector y la existencia de una conciencia del lenguaje poético cercana a la vivencia mística. La consecuencia ontológica de todo esto es la renuncia a la objetividad del mundo y la recuperación del misterio. Es decir, se verifica un desplazamiento de lo real hacia lo irreal.

Esta mirada posmoderna resalta la existencia de una escritura metaficcional y la necesidad de replantear la genealogía de la novela en Colombia, a partir de un sistema de factores socioculturales y afinidades creativas, que permita analizar las relaciones literarias en un contexto internacionalizado.

RESEÑAS

Cárcel por amor: relaciones tormentosas
La lectura posmoderna de esta obra de Álvaro Pineda Botero resalta seis temáticas: intertextualidad (la transformación de Cárcel de amor, de Diego de San Pedro en Cárcel por amor), destrucción de los límites entre realidad y ficción, expresiones de autoconciencia que dirigen la atención hacia el parergon (atención a lo marginal), desplazamiento de la palabra por la imagen, construcción de una estructura simbólica en torno a las mariposas y ocultamiento del autor.

El talón de María: creer a pesar de todo
Esta novela de Juan Manuel Silva hace una crítica deconstructiva de las estructuras autoritarias, específicamente, de las creencias religiosas, mediante tres estrategias: la parodia, lo fantástico como mecanismo de desmonte de lo verosímil y una escritura barroca.

Cartas cruzadas: una lección de realismo
La segunda novela de Jaramillo Agudelo, además de potenciar el género epistolar y su evidente ocultamiento del autor, se erige como una lección narrativa al combinar de manera eficaz tres características del realismo: la elaboración de la singularidad de los escenarios -el mundo académico universitario y la sociedad antioqueña en la década de los setenta-, la construcción de una historia interesante y el desarrollo de su potencial simbólico.

Posmodernidad literaria en El último diario de Tony Flowers
Esta obra de Escobar Giraldo no sólo presenta características generales de la escritura posmoderna como la destrucción del límite entre realidad y ficción al convertir la escritura en modelo del mundo, el cuestionamiento de la autoridad tanto del diario como del autor, el énfasis en la metaficción, el recurso a diferentes niveles de intertextualidad y la participación activa del lector. Además, utiliza estas estrategias para relevar el espíritu de la época en las actitudes irracionales, cosmopolitas y mundanas de los personajes.

Aventura literaria en tres actos
Esta reseña valora Opio en las nubes, Metatrón y El camino del caimán -obras ganadoras de los Premios nacionales de Colcultura entre 1992 y 1995- como manifestaciones de las nuevas posibilidades narrativas, tras la liberación del género respecto a los fines políticos o moralistas.
  

LA NOVELA
POLICIACA EN
COLOMBIA





HUBERT PÖPPEL
























Hubert Pöppel ha convertido su estudio de la novela policíaca colombiana en un texto de crítica literaria que abre un hito en el ambiguo y, a veces, demasiado esquemático terreno de los análisis locales sobre la narrativa contemporánea nacional. La novela policíaca en Colombia, pese a la especialización de su tema genérico, presenta al lector sus tesis sobre la lógica, el sentido discursivo del género mismo; así como también argumenta sobre el contexto histórico, la recepción, las tendencias desarrolladas y hace, por último, un balance prospectivo sobre los caminos y las obras que se están publicando.
Este género enuncia —y no sólo lo aventuro, pues se deduce del ensayo de Pöppel— cómo se ha ido incubando hasta lograr un desarrollo propio o particular. Este tipo de estudios, tanto desde lo analítico como desde lo histórico, abre una perspectiva metodológica diferente sobre la manera de hacer crítica, de observar y estudiar la novela a colombiana en cualquiera de sus aspectos. Desde este ángulo es un ejemplo crítico que sobrepasa el nominalismo vacuo, las caracterizaciones planas que sobre la narrativa colombiana suelen realizarse. Su esfuerzo investigativo sólo puede parangonearse en la actualidad con el conjunto de los trabajos de Álvaro Pineda Botero y con el trabajo en curso, pero igualmente sistemático que, sobre novela y posmodernidad, está realizando Jaime A. Rodríguez, así como también en los de Raymond Williams quien fue uno de los primeros analistas de la novelística contemporánea. Existe, por ello, un aporte inesperado y tangencial de Pöppel, uno que va más allá de su valioso estudio crítico. Me refiero a que La novela policíaca en Colombia es un modelo de crítica sistemática que quiere desentrañar y especificar, desde adentro de lo literario, sin sacrificar la objetividad argumental, cuáles son los ejercicios de narrativa policíaca que se están desarrollando y cómo se los puede contextualizar en cuanto a la lógica del género mismo.
La novela policíaca en Colombia, sin que lo pretenda tampoco, es una incitación general a escribir este de tipo de novela, a más de descubrirle al lector que el género no es tan simple como parece. No se trata, entonces, de una subliteratura a la que se llega por el consumo. Contiene esta vertiente de la narrativa contemporánea demasiadas posibilidades de desarrollo, así como también contiene una compleja perspectiva textual que es sometida al escrutinio del investigador literario, quien más que perseguir a un autor criminal, a un mal o buen texto, trata de descifrar cuál es la lógica de su discurso. La novela policíaca en Colombia es, de un modo general, un reto útil tanto para escritores, para los críticos como para lectores no especializados. Estos últimos deben comprender las variantes que presenta el género y el crítico, Pöppel, le presta su ayuda al descifrarlas. En general, el género es permeable a este tipo de recorridos.

CIENCIA FICCIÓN
EN
COLOMBIA












RICARDO BURGOS



Colombia no cuenta con muchos cultores de la CF y no tiene una larga historia que contar sobre el particular. Baste señalar que en 77 años de existencia del género, se han escrito apenas 18 obras. Fueron sus primeros creadores: José Félix Fuenmayor, (Una triste aventura de catorce sabios, novela, 1928). José Antonio Osorio Lizarazo (Barranquilla, año 2132. Novela, 1932) y Manuel F. Sliger (Viajes en Zepelines que tendrían lugar en el 2009, novela, 1936). La lista se completa con Germán Espinosa (La noche de la Trapa, cuentos, 1965), René Rebetez (La prehistoria y otros cuentos, 1967), Alberto Gaviria Coronado (Brujos cósmicos, cuentos, 1974), Jesús Arango Cano (Mi gran aventura cósmica, 1976) Antonio Mora Vélez (Glitza, cuentos, 1979), Rubén Ardila (Walden tres, novela, 1979), Rafael de J. Enríquez (Los dioses descienden al amanecer, novela, 1990), Jaime Restrepo Cuartas (El cero absoluto, novela, 1995) y Gustavo Wilches-Chaux (El universo amarrado a la pata de una cama, cuentos, 2004), para no mencionar sino a los que han publicado uno o más libros del género. Y dejando constancia que muchos de los libros de cuentos no lo son íntegramente de ciencia ficción, incluyen también textos fantásticos, de misterio y hasta “realistas”.

Del concurso de cuentos de CF organizado por el Instituto de Cultura de Bogotá  en 1997, y en el cual fuimos jurados René Rebetez, William Ospina y el autor de esta nota, salieron escritores como Campo Ricardo Burgos, Juan B. Gutiérrez,  Hoover Delgado, Enrique Castillo, Mario Alberto Price, César Jaír Rojas y Orlando Mejía Rivera, quienes bregan por publicar su primer libro del género.

En opinión de uno de ellos, Campo Ricardo Burgos –quien fue primero crítico y luego narrador del género—: “La narrativa colombiana de ciencia ficción ha sido una de esas literaturas que nunca se incluyen en las tantas historias literarias de este país, y en ese desconocimiento radica al menos una de las causas de su marginamiento”. [1]. Las editoriales, por su parte, señalan que los libros de ciencia-ficción de autores nacionales no se venden porque ésta no ha alcanzado los niveles de la ciencia ficción internacional. Y cuando publican algún  libro, lo hacen por encargo comercial o por amistad con el escritor. Tal vez ello explica que sólo dos de los escritores arriba nombrados, René Rebetez y el suscrito, hayamos escrito más de un libro de ciencia-ficción, y que Germán Espinosa haya abandonado el género y optado por la novela histórica, que lo consagró.

Esta breve antología —muy del gusto personal, como toda antología— recoge textos breves de los escritores  René Rebetez, Germán Espinosa y mío —que pertenecemos a la generación de los veteranos—, y de los representantes de la nueva generación: Orlando Mejía Rivera, Campo Ricardo Burgos y Juan B. Gutiérrez.

Todos figuramos en la antología Contemporáneos del porvenir: Primera antología de la ciencia ficción colombiana (Espasa, Bogotá, 2000), compilación que hiciera el pionero René Rebetez antes de morir, y de la cual hemos tomado la mayor parte de los relatos de esta selección.

[1] BURGOS CAMPO, Ricardo "La narrativa de ciencia ficción en Colombia". Volumen 1. Literatura y Cultura: Narrativa colombiana del siglo XX. Bogotá,  Ministerio de Cultura, 2000.

ESCRITURAS
FEMENINAS









MARÍA MERCEDES JARAMILLO



BETTY OSORIO













MARTA INÉS ROBLEDO






LITERATURA Y DIFERENCIA:

Colombia vive actualmente un momento histórico en el que se reconoce la heterogeneidad de los sectores que la han integrado desde sus comienzos. La noción de que somos un país hispánico, blanco y católico es una falacia que está siendo desvirtuada, paulatina pero irreversiblemente por antropólogos, historiadores, sociólogos y otros trabajadores de la cultura. Así, la imagen de Colombia que se empieza a vislumbrar al final del siglo XX es la de una nación mul­tiétnica, donde se hablan varios idiomas, se practican reli­giones muy diversas y donde los vínculos entre la Iglesia Católica y el Estado están muy resquebrajados. El sistema político, que durante décadas estuvo marcado por el bipar­tidismo, se ha visto duramente golpeado.

En esta situación, las mujeres colombianas luchan por sobrevivir, trabajando en una sociedad que les exige niveles de eficiencia acordes con la racionalidad moderna, pero atrapadas, la mayoría de ellas, en una intimidad y unas relaciones familiares que son todavía patriarcales y esclavizantes. Es visible la presencia de las mujeres colombianas en posiciones de importancia en todos los sectores de la sociedad, y su progreso económico es innegable, pero es poco probable que su vida cotidiana haya sido transformada de tal manera que pueda servir de apoyo eficaz a su vida pública.

Estos conflictos limitan el desarrollo social, a pesar de que en los últimos años el avance de la mujer y su toma de posiciones en defensa del feminismo han sido notables y vertiginosos. En 1982, se fundó la Casa de la Mujer de Santafé de Bogotá y con ella se reconoce la necesidad de establecer mecanismos gubernamentales que les ayuden alas mujeres colombianas a consolidar su condición de ciu­dadanas libres. Las publicaciones de esta entidad y su modo colectivo de operación han logrado crear una dinámica que afecta a diferentes sectores de la sociedad. Obras como Nuevos espacios y otros retos (1986),
Violencia en la intimidad ( 1.988) y las cartillas sobre derecho de familia, derecho penal y control de la fertilidad han educado a una porción impor­tante de la población femenina colombiana. Los efectos de este tipo de trabajo se han extendido a otras comunidades ya la provincia.

Aceptar que los problemas de las mujeres colombianas son parte intrínseca de la sociedad en general, y que deben resolverse en este contexto, plantea un doble compromiso para quienes se interesan en ellos. Así, para superar la marginalidad femenina no es suficiente eliminar la miseria y las limitaciones laborales ni la brecha, enorme, entre la situación de las mujeres que han tenido acceso a la educa­ción y se han integrado a la vida pública y las que no han alcanzado estos derechos (9). Es preciso, además, percatarse de que el condicionamiento social que encierra y jerarquiza a la mujer en una posición de inferioridad se reproduce con sus peculiaridades en clases sociales más altas y en países más desarrollados. Se ha sostenido repetidamente que la causa de tales desbalances -que Martha Lucía Uribe y Olga Amparo Sánchez, en violencia en la intimidad, identifican en la realidad nacional- radica en la pervivencia y aplicación del tradicional modelo de socialización familiar y escolar, en el que se promueve la subordinación de la mujer al hombre y se facilita además el abuso del poder y el ejercicio de éste por cualquier medio. (10).

9 Véase Elssy Bonilla y Penélope Rodríguez. Fuera del Cerco. Mujeres, estructura y cambio social en Colombia. Santafé de Bogotá. Editorial Presencia. 1993. Estas autoras consideran que las mujeres colom­bianas. De los sectores altos y medios. Que han buscado una mejor posición en la sociedad deben asumir. Desde la perspectiva del com­promiso político y de los intereses estratégicos de género. Responsabi­lidades sociales con las mujeres de los estratos más bajos (245).

10 Casa de la Mujer, Violencia en la intimidad. Santafé de Bogotá: Editorial. Gente Nueva. 1988.

ELLAS CUENTAN: Luz Mary Giraldo

¿Qué han contado las mujeres a lo largo de nuestra historia literaria y cómo ha sido su escritura? ¿Qué papel han cumplido con este ejercicio? Hasta avanzado el presente siglo, su participación en las letras no solamente ha sido discreta sino de poca aceptación, pues prima la idea de que sus propuestas literarias van a la zaga de otras, a pesar de que se han dado casos en los que tanto la temática como los recursos estilístos de sus escritos corresponden o se adelantan a los de su tiempo.

Como un avance de las investigaciones contemporáneas, algunos estudiosos han invitado a revalorar la significación del papel de la mujer en la vida doméstica, social y cultural, y llamando la atención sobre el escaso reconocimiento de su función en la historia y las expresiones artísticas, afirman que ello obedece principalmente a la sustentación de un orden patriarcal. Ese orden tiene diversas implicaciones: puede relacionarse con el sistema de valores tradicionales impuesto por la cultura fundadora, en este caso la española, que determinó unos lineamientos morales, religiosos, sociales, políticos, ideológicos, económicos, etc., seguidos en el proceso de desarrollo de nuestra historia por la adopción de modelos de otras culturas europeas, como los de la Francia napoleónica o la Inglaterra victoriana. Como resultado, sin lugar a dudas, el sistema imperan te demuestra que las mujeres han ejercido y orientado su reinado en el seno del ambiente doméstico, y que los hombres han hecho historia fuera de éste. No es gratuita la famosa y reiterada sentencia: «las mujeres hacen de su casa el universo y los hombres del universo su casa», ratificada en determinados ambientes al afirmar que «los hombres son de la calle y las mujeres de la casa». Sin embargo, la cuestión no es tan fácil.

El cambio en el sistema de valores en toda la cultura se hace de manera lenta y penosa. Siguiendo los postulados del sociólogo Norbert Elias, referentes «al cambiante equilibrio de poder entre los sexos», asentimos con él que estos cambios «nunca se pueden realizar o entender sin considerar el desarrollo global de la sociedad» (1) Es por eso que en el caso colombiano, el carácter sumiso o silencioso del género femenino frente al determinante mas­culino en el engranaje histórico y cultural no debe verse de manera aislada.

Desde la Conquista las concepciones culturales europeas moldearon no sólo los principios y creencias sino las formas de expresión, la sensibilidad, la manera de participar en la vida social o cultural, los espacios propios de cada sexo, los oficios, en fin, imponiendo a la mujer el rol fundamental de ser guardiana del hogar y de los principios morales, religiosos y sociales. Esto condujo a un largo repliegue que se prolongó hasta avanzado el siglo XX, en el que al margen de su cotidianidad la mujer cultivó y alimentó «su espiritualidad» de diversas maneras: en la Colonia, por ejemplo, algunas de aquellas que optaban por la vida monacal o eran llevadas a ella, tenían acceso a la lectura, a la reflexión y hasta a la creación. Durante el siglo XIX y avanzado el presente, se consideraba «adorno» de su personalidad la lectura de poesía o de autores clásicos que, acompañados por la ejecución de un instrumento musical o la elaboración de los llamados «trabajos manuales» correspondientes a objetos del hogar (manteles, lencería, carpetas, ajuares de novia o de bebés, etc.), con la delicadeza de su interpretación o el primor de sus bordados, según el caso, así como con el ejercicio creativo, constituían un estimulante complemen­to de la belleza interior. Sólo al iniciarse la segunda mitad del siglo XX la escritura como creación literaria se convierte en motivo de inquietud para algunas autoras, aunque en la mayoría de los casos éste se realice al margen de las actividades familiares, sociales o profesionales. Es entre las décadas del sesenta y setenta, y al calor de la conciencia de cambio en los niveles políticos, ideológicos y culturales, que la mujer asume la creación como una forma de expresión de su época, de su condición y de su ser en el mundo y en la sociedad; algunas reconocen la literatura no como expresión autobiográfica sino como arma contra lo establecido, y en la última década, unas pocas, al gozar de prestigio entre lectores y editoriales, lo aprovechan como grato ejercicio profesional y creativo. Una lectura juiciosa de la producción artística y cultural de nuestro país nos lleva a concluir que Colombia no ha demostrado un carácter de transgresor, ni está prepa­rada para ello: solemne y convencional, acepta y se ape­ga a los modelos tradicionales y, rechaza o desconoce aquello que ponga en crisis lo establecido. Pese al silencio de la crítica o de los lectores, aisladas escritoras abrieron caminos o marcharon parejo con los autores ya finales de nuestro siglo, sin grandes osadías estilísticas, forma­les y estructurales, algunas pulsan el terreno de lo contestatario al explorar temas a los que las mujeres no habían accedido de manera deliberada o abierta.


1 Norbert Elias. «El cambiante equilibrio de poder entre los sexos. Un estudio procesual: el ejemplo del antiguo Estado romano». La civiliza­ción de los padres y otros ensayos. Santafé de Bogotá, Editorial Nor­ma-Editorial Universidad Nacional, 1998, p. 247. 
ENSAYOS Y APROXIMACIONES A LA OBRA LITERATURA COLOMBIANA




















AUGUSTO ESCOBAR MESA


Lo que se busca con estos ensayos o, más bien, aproximaciones, fruto de pacientes relecturas, es hacer el levantamiento cartográfico de la producción literaria de, directamente, doce escritores y, de manera panorámica, de varias decenas más, en el que podrá observarse de manera razonable la peculiaridad de ellos con respecto a otros escritores de su tiempo; sus sinuosidades, requiebros y abismos, sus sibilinas y recónditas sombras, al igual que sus transparencias. Si la vida de ellos no nos es ajena, nuestra búsqueda se afinca en lo que hoy los hace permanentes -aunque algunos no sean aún reconocibles en la opinión de la crítica tradicional-: su vida y muchas otras vidas que aquella las contiene, incluyendo, por supuesto, las imaginarias nacidas de las palabras.

Diversas son las lecturas realizadas en estos textos, según la obra u obras, según el escritor o la motivación del crítico. Estas van desde la fenomenológica hasta la posestructural, pasando por la biográfica, sociológica, contenidista, de género, etnoantropológica y periodística, sin que en ningún artículo se recurra a explicitar las formalidades de dichos métodos, pero no por ello dejan de estar operando de manera sistemática y racional. El texto o los textos estudiados en cada artículo imponen su propio código discursivo de análisis, que no indica la exclusión de otros sino la perspectiva de un lector atento y circunstancial. Pero lo que en realidad interesa es llegar al lector con propuestas que permitan una mejor comprensión de obras y escritores que no suelen figurar en los manuales tradicionales ni en los de moda. y menos, en la opinión de los comentarios ligeros de la prensa. Son obras y escritores que hacen parte esencial de la literatura del país al haber contribuido de una manera u otra, casi siempre en silencio. A fundar una tradición, que en algunos casos no ha sido secundada (2). y que está en mora de hacerlo. Estas aproximaciones no tienen otra pretensión que la de invitar a leer o releer la producción literaria de estos escritores, con la seguridad de que en ellos se hallará parte de la base de una identidad cultural que está por construirse ya la que cada vez se le hace más esguinces. El acercamiento a sus obras -y a la de muchos otros escritores que aún esperan sus lectores­ permitirá confirmar que una buena parte de la historia literaria de este país aún está por escribirse.

Este texto está compuesto de diez artículos o capítulos articulados por una idea central: unidad en la multiplicidad. Unidad temática y de criterio que se observa en: la singularidad de cada uno de los escritores y/o obras estudiadas, la autenticidad de sus escrituras que abre brecha y propone alternativas estéticas para el medio y. finalmente. su peculiar reflexión sobre el hombre y la sociedad colombiana casi siempre en situación de conflicto. Aunque no se explicita de manera categórica, cada artículo funciona operativamente como ya se dijo, con una propuesta metodológica o teórica y mediada por uno o varios conceptos básicos que son los que permiten relievar la peculiaridad de la obra y del escritor estudiado.




SOBRE CUENTO COLOMBIANO

LUZ MARY GIRALDO














CUENTOS DE FIN DE SIGLO
Al hacer una tipología de nuestra narrativa de las tres últimas décadas, se identifican no sólo diversidad de tendencias sino la manera como ésta se articula a su tiempo. Ciudad, historia y escritura, entrecruzados en esta tipología en la que unos y otros autores se encuentran, demuestran el fluir de la modernidad, los cambios de perspectiva y las diferentes formas de relacionarse de los escritores. Concepciones ideológicas, modos de vida, for­mación intelectual o profesional, lugar de donde provie­nen y la generación a la que pertenecen, son algunas de las circunstancias que contribuyen a definir su narrativa y sus preocupaciones.


CUENTOS Y RELATOS DE LA LITERATURA COLOMBIANA

Este  texto reflexiona  acerca  de  la  importancia,  por  su  actualidad,  que tiene para los estudiosos de la historia literaria colombiana, el libro de Luz Mary  Giraldo, pues su contenido y análisis permiten acceder a un panorama amplio y  pormenorizado  no  sólo  del  cuento  sino  del  relato  colombianos.  Así  mismo,  vemos como dicha antología viene a sumarse a una serie de textos que por su interés particular, proveen un amplio conocimiento del cuento en Colombia.
Luz   Mary Giraldo , entrega una muestra de relatos que, como dice ella misma en  el  prólogo,  “permite  hacer  un  viaje  en  el  tiempo,  haciendo  estaciones  en diversas épocas representadas  por  concepciones  y  mundos,  estilos  y  temas.  Un viaje a través de cuentos que atrapan al lector sin soltarlo...” (2005, I, xiii); una antología de “cuentos que cuenten, que narren una historia convincente que atrape  al  lector  y  no  lo  suelte” (xxviii). Cada  cuento envía al  lector  a los  cuentos  ya  leídos  y  también  a  los  que  imagina  o  empieza  a  crear  como respuesta a  su  lectura.  Es  una  cadena  que,  por  épocas,  algún  lector  decide suspender para agrupar algunos de ellos por particulares decisiones de gusto, interés temático o geográfico, criterios cronológicos o formales, u otros. Este es  el  caso  de  la  selección  que  en  dos  volúmenes  presenta  la  poetisa, investigadora y docente universitaria.
  
Narradores del XXI. Cuatro cuentistas colombianos














JAIME ALEJANDRO RODRÍGUEZ
PABLO JOSÉ MONTOYA CAMPUZANO.

La crítica ha destacado tres elementos de su erudición: las referencias a la historia, especialmente a personajes históricos; su recurso a la música, que es utilizada más que como telón de fondo, como generadora de ritmos y estructuras narrativas, y el tratamiento de espacios que hacen de su obra un espléndido paisaje cosmopolita.

Por lo general acude a la frase corta, a la alegoría y a una dosificación estratégica de la información que a duras penas va recogiendo el lector, con lo que logra convocar conexiones implícitas y extraordinarios. Sus temas más frecuentes son la muerte, la soledad y el destino, pero sus textos se llenan de una cultura basta y profunda que universaliza su expresión y la integra, muy oportunamente, a un ámbito global.

LINA MARÍA PÉREZ GAVIRIA.

Tanto el tratamiento de los relatos como sus temas permiten ubicar su narrativa dentro de la llamada literatura negra , en la cual, los asesinatos y las muertes violentas contrastan con la vida aparentemente insignificante de los personajes y constituyen el eje principal de la narración.

La ironía y el engaño son algunos de los tópicos que hacen mayor presencia a lo largo de los cuentos de Lina María. En todos ellos, la atención se centra sobre un personaje que el narrador sabe captar en un momento crucial de su vida y del cual nos ofrece los datos de su existencia, mientras que subrepticiamente se van tejiendo hilos que conducirán inevitablemente al efecto sorpresa.

En muchos casos, la autora se vale de la técnica de cambio inesperado de focalización para lograr la inversión de la estructura narrativa, con lo que el lector cae ingenuamente en una trampa de calibre semejante a la que han tenido que soportar también los personajes de la obra, asegurando de esta manera, sutil e inteligente, la identificación del lector.


OCTAVIO ESCOBAR GIRALDO.
Escobar posee una gran habilidad narrativa que le permite andaduras muy diversas: desde el tratamiento de la fábula convencional hasta la elaboración de verdaderas parodias metaficcionales, desde el eficaz aprovechamiento de la cultura popular, hasta la pulcritud del cuento histórico y culto, desde la ironía más sutil hasta la inteligencia contundente de la ficción breve. Y todo esto con un uso a la vez preciso, creativo y fluido del lenguaje.


RICARDO SILVA ROMERO.

Toda su obra se destaca por el empleo del humor como estrategia de oposición frente al desastre de las situaciones narradas y la frustración de sus personajes. Silva, al igual que otros autores latinoamericanos como Augusto Monterroso, recurre a una propuesta expresiva que ha encontrado en las actitudes y situaciones cómicas una solución estética. Nada más apropiado para acceder a la obra de Silva Romero que acudir a las afirmaciones de Arnold Hauser, según las cuales el humor es una forma de expresión moderna que, a la par con la tragedia, sirve para comprender mejor la imagen de la vida contemporánea en su complejidad y en su contradicción interna. El humor, como la tragedia, considera el no de la situación: es escéptico y crítico, pero también, a diferencia de la tragedia, el sí: con su sobriedad, con la recuperación de las verdaderas proporciones, con su flexibilidad, impide el surgimiento de la desesperación y de la renuncia definitiva. “En la tolerancia consiste la esencia del humor”, nos dice Hauser; el humor devela la complejidad de la vida moderna, pero relativiza su tragedia.

Maestro de la peripecia, Silva acude a su formación como literato (y a la conciencia lúcida y perversa de la literatura) para proponer relatos elaborados con inquina, capaces de asestar los más duros golpes a los valores mejor establecidos. No confía en nada, no avala ningún principio y se burla de cuanta certeza hemos construido. Maneja la categoría del narrador con una habilidad inigualable y se vale de códigos cotidianos para preparar los efectos devastadores de su discurso. El énfasis de los relatos de Silva se ejerce sobre la componente critico-escéptica del humor, lo que los acerca a la ironía socrática, inteligente y mordaz.










LA MINIFICCIÓN EN COLOMBIA




HENRY GONZÁLES
En el marco del convenio entre la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia y la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, de México, La minificción en Colombia, compilada por Henry González, profesor de la Universidad Pedagógica Nacional y organizador del más reciente Congreso Internacional de Minificción, es una antología de cincuenta micro relatos compuestos por las voces más representativas del país tales como Luis Vidales, Álvaro Mutis, Álvaro Cepeda Zamudio, Andrés Caicedo, Manuel Mejía Vallejo, Jairo Aníbal Niño, David Sánchez Juliao, Nana Rodríguez, Triunfo Arciniégas, Harold Kremer, Guillermo Bustamante o Juan Carlos Botero, entre muchos otros autores.

Este libro representa un texto vital para comprender la historia del micro relato colombiano y la relevancia que ha ido ganando a través del tiempo con autores reconocidos en otros géneros más tradicionales. Desde Luis Vidales, pionero del género en el país, hasta Juan Carlos Botero, reconocido y premiado novelista colombiano, La minificción en Colombia recoge textos que abordan el humor, el sarcasmo, el drama, el dolor, la venganza y la sorpresa, como si cada uno de los cincuenta micro relatos antologados sirviera de excusa para exponer el sentir colombiano, sufrimiento o alegría, con todo lo que implica, para bien o para mal.
UN SIGLO DE EROTISMO EN EL CUENTO COLOMBIANO. INTRODUCCIÓN


    













OSCAR CASTRO GARCÍA
Esta antología reúne veintisiete cuentos publicados en el transcurso del siglo XX, los cuales ofrecen una muestra representativa del desarrollo del erotismo no sólo en la vida del individuo sino también en la sociedad y en la cultura colombianas, tanto en campos, pueblos y ciudades, como en espacios abiertos o cerrados, profanos o sagrados, y bajo diversas circunstancias históricas, políticas e ideológicas.
El cuento colombiano recrea casi todas las manifesta­ciones del erotismo, aunque en muchos casos con limitaciones conceptuales, léxicas, psicológicas, imaginativas o literarias. No obstante, la manifestación de Eros en la literatura permite identificar matices, prácticas, ideolo­gías, transgresiones, represiones y libertades, es decir, múltiples dimensiones del erotismo, tanto en la vida prác­tica como en la fantasía o, en este caso, en la ficción. De esta manera, el cuento literario colombiano ha empren­dido búsquedas y ha logrado expresiones atrevidas, pues­to que ha profundizado y explorado el erotismo en sus múltiples manifestaciones y tendencias, a pesar de las censuras que han determinado las costumbres amorosas y sexuales tanto individuales como sociales de los colom­bianos; tarea emprendida con temor o bajo el imperio de la norma, por escritores de ingenio, humor y osadía, que escribieron o escriben el cuerpo y el deseo, sobre el cuer­po ya través de éste, con menos intensidad a principios del siglo XX y con gran pasión a fines de él.




SOBRE NARRATIVA RECIENTE
¿DÓNDE ESTAMOS?
LUZ MARY GIRALDO
Una historia con principio y sin fin en medio de la violencia que, según se sugiere, puede evolucionar en otra de redención al lado de una mujer buscada, y la que corresponde a la voz narradora. Una historia, en fin, que proviene de la realidad y que la escritura expresa en su oficio colectivo, dice la autora tendiendo un puente con las inquietudes del cronista ALFREDO MOLANO.

En la brevedad del texto todo ha sucedido antes del relato, insistiéndose en lo que ha dejado la historia de la violencia que avanza ciega hacia ninguna parte con su río de cadáveres y desaparecidos, mientras genera el infierno de la huída y el limbo y la angustia de la ausencia y el vacío. Lo que pasa está en la interioridad, en la intimidad, vuelto escritura novelesca.

La periodista apela al juego de todas las personas narrativas ajustando la oralidad a la escritura, entretejiendo voces y construyendo la subjetividad de las mismas: así articula la voz de Siete por Tres, la de Perpetua y la suya. A través del protagonista sabemos del sentimiento profundo de su búsqueda; gracias a Perpetua conoceremos el pasado del personaje y diversas situaciones apremiantes, sabremos de Charro Lindo, el líder que por ir detrás de una mujer abandonó a la multitud al "sálvese quien pueda"; tendremos también otra versión de Matilde Lina, de los azares de la guerra, la violencia y el desplazamiento; por la narradora se dará la posibilidad de entender no sólo los hechos en el contexto sino en el sentido de la condición del exilio como peregrinaje interno, una suerte de destino fatídico, una constante búsqueda. También, desde la voz narradora comprenderemos la función de la lectura y la escritura como reflejo de sí mismo, manera de vivir o de escapar.
TENDENCIAS DE LA NARRATIVA ACTUAL EN COLOMBIA
La literatura de hoy refleja, como epopeyas, las aventuras ordinarias de los hombres, esos problemas que se presentan cualquier día para una persona de la «comunicorrientidad». y es, precisamente, sobre es­tos temas de la vida diaria, sobre los que escriben la mayoría de los es­critores vernáculos. En España, en Latinoamérica y en Colombia, por supuesto, «el público parece decantarse por emociones fuertes, por el atractivo morboso de la miseria y la violencia del nuevo mundo» , pero, curiosamente, ese atractivo se incrementa cuando la miseria y la violencia son las de los personajes sencillos, las de los vecinos de la ciudad.

El tema del narcotráfico y la descomposición política de las ciudades producto de la corrupción y la influencia de los grupos armados, también parece estar presente como constante en la narrativa de este último período. En La virgen de los sicarios y en Rosario Tijeras' los sicarios son, si no los personajes principales, sí los de reparto. En Angosta, en El cerco de Bogotá (Santiago Gamboa, 2003) y en Disfrázate como quieras (Ramón Illán Bacca, 2002), la corrupción y los pro­blemas de conflicto interno se vislumbran como uno de los temas de relevancia a lo largo de la novela. Es claro que mientras en Colombia estos problemas de índole sociopolítica perduren es muy difícil que la literatura no continúe recreando las situaciones que devienen de ellos. Hoy en día, los narradores colombianos siguen su camino en busca de la consolidación de sus obras; mientras tanto sus libros llenarán los anaqueles de las librerías como una legión de escritores iguales, pero diferentes.
PANORAMA DE LA NOVELA COLOMBIANA CONTEMPORÁNEA



GINA PONCE DE LEÓN
La novela colombiana, en las décadas de los setenta y ochenta, se caracterizó por todo un movimiento de renovación y experimentación, tanto en las técnicas como en los temas y por sobre todo, adquirió una plena madurez que se evidencia en las más representativas de las dos décadas. Los escritores de estas narrativas tomaron sus propios caminos de creación: fueron desde lo más tradicional hasta lo más posmoderno y trataron los temas del mundo contemporáneo, dándoles interpretaciones tan variadas como renovadoras. La invención, el humor y la ironía fueron predominantes, así como los problemas que acuciaban a la sociedad del momento.

Los novelistas de los años setenta y ochenta tienen pleno conoci­miento del uso de las técnicas narrativas y del poder de la experimen­tación con el lenguaje; sus escritos se caracterizan por una gran producción, que demuestra una experimentación radical en las técnicas, las cuales terminarán manifestándose con la ficción posmoderna. Esto lleva a que en la novela colombiana de esa época los temas novedosos sean aquellos que muestran una nueva manera de ver el mundo, por medio de tratamientos específicos de la forma narrativa.

La literatura colombiana de los años noventa y de comienzos del siglo XXI merece un estudio que analice la forma como un país que se pierde en el caos de la violencia, sobrevive en un ambiente cultural que cada día es re evaluado por los escritores en forma diversa y original.
LA NARRATIVA COLOMBIANA RECIENTE
MARÍA ELVIRA VILLAMIL

La incomunicación y los intereses personales están en la base del conflicto y forman parte de la violencia sistemática. La Colombia de El capítulo de Ferneli, Debido proceso, la virgen de los sicarios, Chapolas negras, Espárragos para dos leones y Noches de humo, es un choque entre disímiles visiones de mundo, en donde las fuerzas antagónicas o desconocidas convergen y conducen a la destrucción. La violencia arbitraria, el interés personal, la corrupción, la mentira, el odio, la envidia, el error, la incomunicación y la complejidad del entramado ideológico, imposibilitan una salida, y conducen al choque y al vacío. El historiador colombiano Herbert Braun decía que en Colombia se llega a la noción de conflicto con ligereza, como si hubiera estado siempre presente, como si fuera algo natural y propio del país, y que los colombianos asumimos que hay conflicto casi en todo. Infortunadamente, puede decirse que el consenso en estos textos es la noción de conflicto, y sólo el humor, el conocimiento, y el juego textual logran aliviar la violencia en sus historias y sus referentes.

Para concluír, valga decir que, gracias a escritores como Chaparro Valderrama, Vallejo, Behar y Rodríguez Ruíz, el lector colombiano tiene la oportunidad de leer una versión no oficial de los hechos, construída con base en la complejidad de diferentes puntos de vista. Dentro de la novelística colombiana reciente, estas obras son una muestra más del interés y la preocupación de los escritores por el estado de cosas en el país.
LA VIOLENCIA DESDE LA PALABRA


MARÍA HELENA RUEDA

La violencia en Colombia ha venido acompañada de una extensa reflexión sobre sus causas, funcionamiento y consecuencias. La producción discursiva en torno al tema comienza hace unos cincuenta años, época en las que muchos ubican el origen reciente de la situación de guerra que vive actualmente el país. Desde entonces hasta ahora, la literatura, las ciencias sociales y el periodismo investigativo han buscado narrar y entender el funcionamiento de los numerosos conflictos que se reúnen bajo la categoría de "violencia". Quien se proponga analizar los textos de la violencia en Colombia tienen pues a su disposición una cantidad envidiable de materiales : novelas y películas; estudios sobre el fenómeno desde las ciencias sociales, la historia, la filosofía y l psicología; recuentos de tipo periodístico; y finalmente testimonios de víctimas, victimarios, testigos, legisladores y combatientes. Esto sin contar los textos sobre la violencia que se elaboran cotidianamente en los periódicos, los noticieros, los foros de Internet y las conversaciones de café. Como una fuente inagotable, los conflictos violentos del país y los textos que se han tejido en torno de ellos ofrecen siempre nuevos motivos para continuar la reflexión, revisar los argumentos anteriormente planteados, modificar el rumbo de las discusiones y postular nuevas hipótesis. De esta manera continua la producción discursiva sobre la violencia, aunque en ocasiones parezca entrar, al igual que el país, en una especie de callejón sin salida con respecto al deseo implícito de contribuir a una posible solución al problema que constituye su objeto de estudio.

2. QUÉ IMPLICACIONES TIENE EL CONSIDERAR EL ABORDAJE SEMIÓTICO DE LA LITERATURA SEGÚN UMBERTO ECO.
Al interior delante denominado paradigma semiótico, las reflexiones de Umberto Eco se han orientado al abordaje de los signos, sus movimientos y acciones, cuyo reenvió explica mediante el modelo de la inferencia lógica, si bien se le ha criticado su tendencia a la taxonomía o clasificación que se ha entendido  a priori de los signos, algunos desarrollos posteriores posibilitan una mejor comprensión de esos primeros trabajos a partir de sus correcciones, explicitaciones o abordajes más detenidos en ciertos aspectos. Es cierto que sus internos tempranos de tratamientos de una semiótica visual se ven interrumpidos por un mayor interés en la producción literaria, no obstante retoma un aspecto significativo tal la percepción. En este sentido, Eco aborda la lectura de los escritos peirceanos que problematizan el proceso perceptivo, avanzando en el núcleo de problemas que define como prolegómenos de una semántica cognitiva. Resulta de interés recordar un planteo clave, tal que “la semiosis perceptiva, no se desarrolla cuando algo está en el lugar de otra cosa, sino cuando a partir de algo, y sobre otra cosa”. Claramente es una respuesta a la pregunta acerca de las posibilidades de desanclar de la semiosis, cierta idea de signo: y es también una rectificación a su tratado de semiótica general del que autocritica el haber relegado el problema del iconismo perceptivo a una zona de “escasa pertinencia semiótica” en el tratamiento de la naturaleza de lo que Peirce llamaba “hipoiconos” y su abordaje por separado de otros problemas conexos ( la naturaleza icónica de la percepción y del conocimiento en general). De este modo, la tipologías de los modos de producción significa propuesta en su Tratado de Semiótica General (1975) es releída a la luz de estas reflexiones.

Eco propone un concepto de texto  que excede el meramente lingüístico y en línea con su proyecto de hacer aplicables sus propuestas teóricas, “con los debidos ajustes, a textos no literarios y no verbales”. Tal proceso interpretativo, implica explicitar la teoría de lectura de los textos en cuestión por parte de un lector modelo, implica terceridad (lectura) que pueda dar cuenta de la dimensión  dialógica efectiva en ellos, siempre mediatizada por un género.

TUTORIA 5

ESCUELAS Y GÉNEROS LATINOAMERICANOS

¡VIVA EL PERÚ CARAJO!
Bueno, ha llegado el momento,
el momento esperado siglo y medio,
para que de la antigua vasija de mi canto
extraiga este grito de barro estremecido.
¡Viva el Perú Carajo!
Vivan las espumosas olas,
sobre las que llegó la historia de Dios
en totoras y velas desafiantes.
El océano largo y submarino
de infinitos profundos habitantes.
El voluptuoso cetáceo, las gaviotas,
las algas, el bonito y el humilde guanay
que ha digerido a millones de libras esterlinas
Este es mi mar, mis islas, mis arenas,
mis remos, mis atardeceres y mis redes.
¡Viva el Perú Carajo!
Viva este monumento de piedras
levantado sobre cimas de la eternidad
donde el tiempo no se atreve a morir.
Viva esta huaca donde anduvo
la raza de los viejos abuelos,
abuelos a su vez de ocho millones de serranos,
que quedan allá arriba, prendidos en las cumbres;
y aquí abajo, servidumbre barata
de las casas de Lima, mozos del mayorista,
ebrias, turbias, postergadas gentes de las barriadas,
emolienteros, vendedores de fruta, carretilleros,
públicos sudorosos de los coliseos,
chimpunes, driles y camisas de mugre.
¡Viva el Perú Carajo!
Este río es peruano,
y es su cuna, una huraña fuente
enclavada en la cumbre
que vacía y llena el hechizo del cielo,
gota a gota o en tempestuosas lluvias.
Viene en su lecho con limos y polvos minerales,
sembrando valles, preñando y alumbrando padre y madre a la vez
la vida de los hombres y de las plantas.
Los animales, las aves y los peces,
Indios, mariposas,
cholos, blancos, negros, leche, rosas,
todo, todo lo siembra el río,
que bajó desde la nube con fuerza creadora.
¡Viva el Perú Carajo!
Viva esta selva sembrada por el propio Señor,
una fresca mañana cuando pasó el diluvio,
el día que sus dedos,
modelaron su mejor creación sobre el Planeta.
Aquí la fuerza desata un huracán de lluvias y de orquídeas,
llanuras de verdor cubren la tierra
donde se enroscan rios y serpientes.
Vuelan los guacamayos, parlotean los monos trapecistas
mientras, río arriba surca una canoa
en la que van amándose Carlos Rumichi y su María,
seguros de que el río ha de traerles
junto a la cesta de peces, el hijo prometido.
Viva el hombre peruano,
al que no espanta la dura geografía
que Dios nos entregó como instrumento;
sobre las conmociones cataclísmicas
que agitan los cimientos de los mares y la Tierra.
Sembramos, desafiando terremotos, nuevas ciudades,
nuevas casas, las riegan las lágrimas transidas de las viejas,
de los huérfanos niños, de los hombres.
Ja, ja, ja, ja, ja, ja
Nosotros somos súbditos del temblor y el terremoto.
¡Viva el Perú Carajo!
También al huayco, a las inundaciones, las sequías,
les sabemos su cara de miseria.
Sus derrumbes, sus vértigos de sangre,
les conocemos desde viejas edades.
Y para todas esas camaradas desdichas,
hay un Pedro Quispe y una Juana Flores,
que a fuerza de coraje, de sudor, de esperanza,
han atrapado un rayo enfurecido entre sus manos
y lo han hecho una estera de amor, un duro adobe,
ladrillo rojo, una vivienda rústica, una torre;
el perfil majestuoso de una iglesia,
un pueblo, una ciudad y una costa
o una sierra de continuadas urbes
que se levantan y caen sin miedo a nada:
¡Viva el Perú Carajo!
Para Sujchi, comunero, es este canto,
este fuerte carajo enternecido
para sus caminos vecinales y su escuelita de tejas,
donde el hijo aprenderá qué es el Perú.
Vivan los artesanos, los mineros,
los duros labradores que no moran en Lima
que han hecho de la Luna,
un lamparín de esquivo kerosene,
encendido en el techo de los cielos.
Viva el hombre de chullo que solo come camote y charqui
bebe jarros de chicha, repletos de tristeza.
Viva su poncho rojo, sus cansadas ojotas,
su lánguido charango, las ubres de sus cabras;
el seno prieto y duro de sus cholas,
su leche tibia, llena de amor y vida.
¡Viva el Perú Carajo!
Para Aurelio Celada, caporal de la hacienda costeña,
es este canto de carbón y uva negra
como el mejor color de su pellejo.
Para el duro trajín que le reclama músculos de antracita,
firmes muslos para sus grilletes vencidos,
sus leyendas de arcángeles, zambos, guitarristas,
marcadores de punta, centro foward, soldadores de gallos,
cinturas de alcatraz y cajoneros.
Ja, ja. ja, ja, ja, ja…
¡Viva el Perú Carajo!
jo, jo, jo, jo, jo, jo…
Para tirar un carajo por mi patria,
he pedido prestada su cristina de dril a mi hijo Alberto
y en la hebra de luz de un blanco cabello
de mi finada madre, lanzo un sonoro grito
que me nace de las venas,
con estruendo de vida,
clarinada del alba al cielo puro.
Para tirar un carajo por mi patria,
he levantado en sedición a las palomas,
garras de cóndores son ahora sus patas,
otrora delicado pistilo hoy convertido en lanza.
Este niño que toca una corneta en los desfiles de julio,
es Juan Mariño, es hijo de la estera, del barro y de la caña brava.
Es Juan Mariño, hijo de la barriada
sobrino del triciclo, primo del anticucho.
Sobre el lomo del cerro tirita frígido, tiene hambre,
en las manos y en las tripas
y aunque sólo es dueño de su uniforme comando,
es Juan Mariño, el que toca una corneta
en los desfiles de julio.
Para tirar un Carajo por mi patria,
préstame Juan Mariño la trompeta,
tu trompeta de bronce retumbante,
quiero lanzarle al mundo
un coro de trompetas.
¡Viva el Perú Carajo!
¡Oh! río huraño. ¡Oh! seca pampa,
¡Oh! larga costa, ¡Oh! Huascarán, Huandoy, nieves eternas.
¡Oh! tranquilo molusco, cactus, piedras, qenqo,
Sacsayhuamán, Chavín, piedra de siglos.
¡Oh! poncho, lampa, flecha, choclo, nube, gaviota,
prestadme vuestras voces de siglos
para inundar de amor todo el paisaje
¡Viva el Perú Carajo!
Amo esta dura arcilla,
amo este crisantemo
y sigo enamorado del olor del romero.
Porque estas cosas viejas, conciertos de canarios,
cuadernos de dibujo, helechos y retratos esfumados
no conduelen mi vida, sino al contrario,
alientan las sudadas camisas de mi paso
y en la beligerancia de todas las batallas
afírmase este grito:
¡Viva el Perú Carajo!
¡Viva el Perú!, mi patria,
sobre todo este rectángulo
que es mi única propiedad sobre la tierra,
donde los huesos de mi madre
dicen aun sus rezos preferidos,
sus preocupaciones.
¡Viva el Perú!, mi patria,
la de mi hijo, de mis amigos buenos,
la mujer que me ama,
mi provincia, mi derruida casa.
Y cuando los diarios digan:
el Perú perdió en fútbol,
el Perú país pobre,
vino otro terremoto,
se secaron los ríos,
se enlodan los políticos,
bajó el sol, se perdió la cosecha,
repicaremos desde el fondo de los huesos,
el grito poderoso de los hombres de esta tierra,
cargada de coraje y de optimismo para decir;
como si arrojáramos balas:
¡Viva el Perú Carajo!¡Viva el Perú Carajo!
¡Viva el Perú Carajo! ¡Viva el Perú Carajo!
¡Viva el Perú Carajoooooooo!

La Fiesta del Chivo (Novela)

Introducción

Esta novela se abre con una detallada descripción del paisaje urbano de la entonces llamada "Ciudad Trujillo" y hoy nuevamente Santo Domingo. Hasta la página 25 sólo sabemos que Urania Cabral ha vuelto a su tierra después de mucho tiempo de vivir en los Estados Unidos y que algún suceso terrible la empujó a abandonarla en épocas del dictador. En el segundo capítulo nos presenta al temido protagonista: Rafael Leónidas Trujillo, el odiado o amado "Chivo". Nos lo presenta a las cuatro de la madrugada, hora en que se sacudía las miasmas para empezar su nauseabunda jornada. A través de la visita que Urania hace a su anciano padre, antiguo hombre de confianza del tirano desfila un variado anecdotario de crímenes, crueldades y vejaciones del dictador y sus sobones hasta desembocar en la conspiración (o más bien tediosa espera) y muerte de Trujillo.


Biografía Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa, un gran exponente de la literatura latinoamericana cuya implicación en la política lo llevó a disputar la presidencia de Perú, ganó el Premio Nobel de Literatura por una obra en la que retrata "las estructuras del poder". El autor de "La fiesta del chivo" y "La ciudad y los perros" fue distinguido por la Academia sueca por "su cartografía de las estructuras del poder y su reflejo agudo de la resistencia del individuo, de su revuelta y de su fracaso".
Vargas Llosa fue uno de los protagonistas del llamado 'boom latinoamericano', junto a grandes nombres como Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar o los mexicanos Carlos Fuentes y Juan Rulfo.

Resumen

Urania Cabral, hija de un ex funcionario del gobierno de Trujillo en la República Dominicana, decide ir a su país natal después de haber estado ausente por 35 años. Ella tenía tan solo catorce años cuando se fue a los Estados Unidos a estudiar y ahora con 49 años, Urania es una mujer muy activa que se mantuvo y se mantiene ocupada todo el tiempo con los casos legales que atiende en un bufete de abogados en Nueva York. Para mantener su mente ocupada y no recordar su pasado.
Su padre era el senador y presidente del Senado, Agustín Cabral a quien comúnmente llamaban Cerebrito Cabral y ahora estaba por cumplir 84 años de edad. Urania, mientras camina por las calles de Santo Domingo, rumbo a casa de su padre, a quien no ha visto en todo ese tiempo y ha roto total relación con él desde entonces, recuerda su infancia, cuando estudiaba en la escuela de monjas de Santo Domingo y era una muchacha muy aplicada.
El dictador Trujillo, quien gobernó en República Dominicana por 31 años y cuyo mandato es conocido como la era de Trujillo, era un hombre cuya mirada podía atravesar e intimidar a cualquiera, de carácter fuerte y con liderazgo tiránico, obsesivo con la limpieza personal: el cuidado del cuerpo y el atuendo eran su religión a conciencia y todos sus subordinados debían seguir este riguroso régimen.

http://www.monografias.com/trabajos82/fiesta-del-chivo/fiesta-del-chivo.shtml#ixzz2jvC1Tbw 
http://www.monografias.com/trabajos82/fiesta-del-chivo/fiesta-del-chivo.shtml#ixzz2jvAwf8j6

CUENTOS
 
En estas obras han participado artistas nativos, informantes y recopiladores que tienen como propósito recuperar el imaginario de las comunidades selváticas. Cuentos pintados del Perú es un proyecto colectivo que ha sido concebido y orientado por el historiador Pablo Macera, defensor de siempre de las expresiones culturales del interior del país, olvidados por el discurso tradicional de lo que significa identidad nacional.

http://noticias.universia.edu.pe/vida-universitaria/noticia/2010/02/24/701866/cuentos-pintados-peru-lenguaje-shipibo-konibo.html


El archivo personal del premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, será digitalizada por una empresa privada especializada, informó Rommel Arce Espinoza, director de la biblioteca regional de Arequipa que lleva el nombre del novelista.
La iniciativa comprende la documentación que el autor de la obra "La ciudad y los perros" guarda en su biblioteca personal del distrito limeño de Barranco, como artículos de opinión escritos por él, artículos periodísticos que hablan de sus obras y fotos, explicó.
Este material será compilado tanto en formato digital como impreso y, una vez terminado, convertirá a la biblioteca arequipeña en la única del país y el mundo en contar con este tipo de información, destacó.

http://delcastilloencantado.blogspot.com/2011/09/el-archivo-de-vargas-llosa-digitalizado.html#ixzz2jvK3dGEy


CUADRO SINÓPICO DE LAS ÉPOCAS Y AUTORES LITERARIOS LATINOAMERICANOS




ÉPOCA O AMBIENTE TEMPORAL
OBRAS Y/ O AUTORES
CARACTERÍSTICAS Y /O DEFINICIONES
1.

LITERATURA ABORÍGEN
POPOL  VUH,
CHILAM BALAM,
LOS CAKCHIQUELES,
EL CHILAM BALAM,
LOS QUECHUAS,
YURUPARI


Son expresiones literarias aborígenes. Se da fidelidad a los relatos de los aborígenes y de los escritos encontrados mucho tiempo después de la llegada de los españoles.

2.


CRÓNICAS Y TESTIMONIOS
CRISTOBAL COLÓN
CORTÉS, LÓPEZ DE GOMARA Y DÍAZ DEL CASTILLO
OVIEDO Y DE LAS CASAS
ALVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA
PEDRO CIEZA DE LEÓN
FRAY BERNARDINO DE SAHAGÚN
EL PADRE JOSÉ DE ACOSTA
CRONISTAS ÍNDIOS
EL INCA GARCILASO


Época literaria, donde se recopila una gran variedad de textos precolombinos y de algunos españoles, con relatos  sobre América,  nuestros ancestros, de nuestra tierra y nuestra cultura engendrada. Incluso algunos indígenas con sus diversas lenguas escribieron sobre los acontecimientos  del siglo XVI en el Nuevo Mundo.
Hoy en día son considerados de carácter literario.

3.

EL BARROCO COLONIAL
LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE,
FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS,
HERNANDO DOMÍNGUEZ CAMARGO,
JACINTO DE EVIA,
LUIS DE TEJEDA,
SOR FRANCISCA JOSEFA DEL CASTILLO Y GUEVARA,
JUAN DE ESPINOSA MEDRANO,
CARLOS DE SIGÛESA Y GÓNGORA,
JUANA INÉS DE LA CRUZ,

Los rasgos básicos del estilo barroco se transmitieron a América fundamentalmente por medio de la enseñanza de los religiosos, que utilizaban libros o estampas que contenían obras realizadas por artistas europeos.

Asimismo, la presencia de artistas europeos, criollos, indígenas y mestizos contribuyó a crear un lenguaje plástico propio de cada una de las grandes regiones americanas.

Una de las principales características del Barroco americano es la importancia que adquirió la arquitectura con respecto a las otras artes. Esta propuesta se debe a la necesidad de crear iglesias para recibir a las poblaciones recientemente cristianizadas.

El barroco americano es la primera expresión  de la independencia latinoamericana.

4.

EL ROCOCÓ Y NEOCLÁSICO
FRANCISCO XAVIER CLAVIGERO(HISTORIA ANÍTUGUA DE MEXICO),
FRANCISCO DE MIRANDA,
FRAY SERVANDO TERESA DE MIER
ANTONIO PAZ Y SALGADO
FRANCISCO EUGENIO DE SANTA CRUZ
MANUEL JUSTO DE RUVALCABA
FRANCISCO ANTONIO VÉLEZ(LADRÓN DE GUEVARA)
JUAN BAUTISTA AGUIRRE (CARTA  A LISARDO)
Con el inicio del rococó, va desapareciendo el neoclasísmo. La poesía popular rococó se redujo a los versos que se se recitaban, de improvisto, ante las andas de una procesión; la poesía académica rococó, al simple apasionamiento del brillo barroco.
 El rococó se caracteriza por la opulencia, la elegancia y por el empleo de colores vivos, los cuales contrastan con el pesimismo y la oscuridad del barroco.
5.

NEOCLACISISMO AMERICANO E INDEPENDENCIA
JOSE JOAQUÍN FERNEÁNDEZ DE LIZARDO( EL PENSADOR MEXICANO),
JOSE JOAQUÍN DE OLMEDO
(ELEGÍA A LA MUERTE DE DOÑA MARÍA ANTONIA DE BORBÓN),
ANDRÉS BELLO( DERECHO INTERNACIONAL),
JOSÉ MARÍA HEREDIA( ODA AL NIAGARA),


El neoclasicismo exalto el gusto por la antigüedad clásica y la civilización grecorromana, Neoclasicismo significa nuevo clásico es decir volver la mirada a las culturas clásicas: Grecia y Roma.

En la literatura neoclásica prevalece la razón dejando las emociones. Sin ella están los ideales del orden, la lógica y el buen gusto..

En Hispanoamérica el neoclasicismo defendió el predominio de la razón y el equilibrio en contraposición al sobrecargó estilo barroco que caracterizo a las épocas coloniales.
6.

LITERATURA GAUCHESCA
ESTANISLAO DEL CAMPO (POESÍAS)
JOSÉ HERNÁNDEZ
HILARIO ASCASUBÍ(SANTOS VEGA)
Se trata de una escritura dividida en cantos, escritos en versos.
El personaje típico es el gaucho, miembro de una clase social baja; aplica un lenguaje popular que se usaba en la campaña. Lo característico de este género es que usando un personaje de clase social baja con una lengua tan popular, se formaron grandes escritores.
7.

EL
ROMANTICISMO
JORGE ISAACS
JUAN LEÓN MERA
 OBRA-“MARÍA”
JOSÉ MARMOL
JUAN MANUEL ORTIZ DE ROSAS
En este período romántico se dieron géneros literarios, referidos a la poesía romántica, a la novela  y al ensayo en esta época se destaca la amplia gama de autores, fenómeno que más tarde se extendiera por la salida del continente de su letargo colonial.
8.

EL COSTUMBRISMO
RICARDO PALMA
EUGENIO DÍAZ
LUCIO VICTORIO MANSILLA

 El costumbrismo literario consistió en reflejar los usos y costumbres sociales sin analizarlos ni interpretarlos, ya que de ese modo se entraría en el realismo literario, con el que se haya directamente relacionado. Así, se limita a la descripción, casi pictórica, de lo más externo de la vida cotidiana. Por lo general se daba en prosa más que en verso, lo cual no quiere decir que sea privativo; este género se ha destacado en el género teatral en el que  ha dado grandes obras costumbristas.
9.

EL REALISMO
TOMÁS CARRASQUILLA
INGNASIO MANUEL ALTAMIRANO
ROBERTO J. PAYRO
En cuanto a los procedimientos literarios del Realismo, son característicos el abuso de la descripción detallada y prolija, el uso del párrafo largo y complejo provisto de abundante subordinación, la reproducción casi magnetofónica del habla popular tal cual se pronunciaba y sin corrección alguna que pretenda idealizarla y el uso de un estilo poco caracterizado, un lenguaje "invisible" que exprese objetivamente sin llamar la atención sobre el escritor.
10.













EL MODERNISMO












RUBEN DARÍO
JOSÉ MARTI
ENRIQUE LARRETA
MANUEL GANZALES PRADA
SALVADOR DÍAS MIRÓN
MANUEL GUTIERREZ







Este fue un movimiento tan amplio como contradictorio, cuya gestación no procedió de un manifiesto o una escuela en particular, el nombre da origen al término modernista según Juan Ramón
Lo relato como “Nombre dado a un movimiento teológico, de católicos, protestantes y judíos .continuo este movimiento en la iglesia católica, y pretendía continuar el dogma en la crítica moderna de la iglesia católica.




11.

EL POS MODERNISMO
LEOPOLDO LUGONES
RAMÓM LÓPEZ VELARDE
BALDOMERO  FERNÁNDEZ MORENO
Esta fue  una  relación conservadora  en primer lugar del modernismo mismo, que se hizo habitual y retórico como toda revolución literaria triunfante y restauradora de todo lo que en el ardor de la lucha la naciente revolución negó.



12.

LOS VANGUARDISMOS
(GENERAL)

LAURENCE STERNE (VIDA Y OPINIONES DEL CABALLERO TRISTRAM SHANDY)
CHARLES NODIN (LES SEPT CHATEAUX DU ROI DE BOHEME)
LEWIS CARROL
JORGE LUIS BORGES ( PRISMA)
VICENTE HUIDOBRO (POR QUE CANTAIS LA ROSA, ¡OH POETAS!HACEDLA FLORECER EN EL POEMA)
LUIS VIDALES (LA OBRERIADA)
CESAR VALLEJO
PABLO NERUDA
NICOLAS GUILLEN
El Vanguardismo viene del termino Francés avan-garden, fue utilizada inicialmente por militares para hacer referencia a la "primera fila" de exploración. Vanguardia significa innovar, ir en contra de los parámetros establecidos por eso la única regla del vanguardismo es no respetar ninguna regla. El movimiento vanguardismo abarca la literatura, arquitectura, arte, música, teatro y pintura, buscando una libertad de expresión nunca antes vista. Como características se destacan; El poeta vanguardista presenta al pasado como inservible, hay que dejar todo lo que esta atrás para empezar una nueva etapa que nazca del interior, se apoya en la inconformidad y originalidad.
Van contra las reglas tradicionales, buscan una libertad de expresión máxima, Se presenta una conciencia social marcada, se preocupan por el destino del hombre y la tierra como vemos en el poema masa de Cesar Vallejo.

13.

REALISMO SOCIAL
GUSTAVE COURBET (EL ENTIERRO DE ORNANS)
HONORÉ DAUMIER (VAGÓN DE TERCERA)
MARTIN LUIS GUZMAN(ANDANZA DE UN REBELDE – LAFIESTA DE LAS BALAS)
MAURICIO MAGDALENO(MAPIMI)
GREGORIO LOPEZ Y FUENTES(CAMPAMENTO)
RAFAELMUÑOZ
MARIANO ANZUELA
La literatura se enriqueció con este periodo de las tres décadas. Se caracteriza por rehuir lo político y optar por la crítica social, con el obrero y la sociedad industrial protagonizando las obras de arte. Temas centrales: el mundo rural y urbano, las clases populares, los ambientes familiares y las escenas laborales. Se desacralizan los temas religiosos y se denuncian las condiciones de marginación, miseria y pobreza en que vivían las clases más bajas. Este arte fue rechazado por el público burgués.
14.

REALISMOS IMAGINARIOS
CARPENTIER(LOS PASOS PERDIDOS)
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ( CIEN AÑOS DE SOLEDAD)
VARGAS LLOSA ( LA CIUDAD Y LOS PERROS)
CORTAZAR, FUENTES.

Funde la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos, no tanto para reconciliarlos como para exagerar su aparente discordancia. Esta se caracteriza por la inclusión y el respeto a los mitos dentro de un contexto realista.

15.

LA POESIA
TRASCENDENTAL Y
COLOQUIAL
FERNÁNDEZ RETAMAR
RUBÉN DARÍO (CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA-POESIA JOVEN DE CUBA)
OCTAVIO PAZ (LOS HIJOS DEL LIMO)
ERNESTO CARDENAL
Roque Dalton
EDGAR A. POE

Busca comunicar al lector sus experiencias, sentimientos y convicciones políticas, ideológicas y religiosas.
Utiliza el lenguaje de la calle. A veces recurre a terminología propia de jergas técnicas o políticas. implica una aproximación a la naturalidad de la expresión oral mediante la mezcla de distintos géneros y el uso de diferentes registros lingüísticos que pretenden impresionar o llamar la atención del lector, ya sea a través de citas, frases hechas, mención de personajes conocidos, giros coloquiales, canciones populares o de moda, etc., tradicionalmente contrapuestos al código poético tradicional.
16.

TEATRO HISPANOAMERICANO

WILLIS KNAPP JONES(BREVE HISTORIA DEL TEATRO LATINOAMERICANO)
FRANK DAUSTER (HISTORIA DEL TEATRO PANAMERICANO)
CARLOS SOLORZANO
RODOLFO USIGLI
JUANLUIS DE ALARCON
FLORENCIO SANCHEZ
Aunque no alcance la altura de la narrativa y de la poesía, el teatro hispanoamericano comienza su renovación en los años veinte. A partir de entonces la dramaturgia suramericana evoluciona al compás del resto del mundo: pasa por una fase de compromiso político-social, la representación experimenta grandes cambios y en los últimos años se va afianzando la creación colectiva.
16.

ENSAYISTAS LATINOAMERICANOS
Manuel González Prada [Perú, 1844-1918]
Rubén Darío [Nicaragua, 1867-1916]
José Enrique Rodó [Uruguay, 1871-1917]
Fernando Ortiz [Cuba, 1881-1969]
José Vasconcelos [México, 1882-1959]
Gabriela Mistral [Chile, 1889-1957]
Alfonso Reyes [México, 1889-1959]
José Carlos Mariátegui [Perú, 1894-1930]
Ezequiel Martínez Estrada [Argentina, 1895-1964]
Miguel Ángel Asturias [Guatemala, 1899-1974]
Jorge Luis Borges [Argentina, 1899-1989]
Germán Arciniegas [Colombia, 1900-1999]
Luis Alberto Sánchez [Perú, 1900-1994]
Mariano Pico-Salas [Venezuela, 1901-1965]
Pablo Neruda [Chile, 1904-1973]
Alejo Carpentier [Cuba, 1904-1980]
Enrique Anderson Imbert [Argentina, 1910-2000]
Ernesto Sábato [Argentina, 1911]
Julio Cortázar [Argentina, 1914-1984]
Octavio Paz [México, 1914-1998]
Gabriel García Márquez [Colombia, 1927]
Guillermo Cabrera Infante [Cuba, 1929]
Elena Poniatowska [México, 1933]
Gabriel Zaid [México, 1934]
Mario Vargas Llosa [Perú, 1936]
Carlos Monsiváis [México, 1938]
Rosario Ferré [Puerto Rico, 1938]
Nestor García Canclini [Argentina, 1939]
Beatriz Sarlo [Argentina, 1942]
Enrique Krauze [México, 1947]"

Los grandes intelectuales de Latinoamérica han usado el estilo ensayístico para elaborar sus pensamientos sobre temas amplios como la historia cultural e económica, psicología, crítica capitalista, crítica literaria, el progreso, la tecnología: al fin, interpretan los problemas y realidades de Latinoamérica.

Algunos pensadores/escritores latinoamericanos, gustan una complicación de estas obras diversas.








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